Las guerras en Ucrania y Medio Oriente están provocando que los fabricantes de armamento y municiones estén a máxima capacidad de producción. Sin embargo, esto no parece estar siendo suficiente para cubrir la demanda: el teniente general Francisco J. Lozano, del ejército de Estados Unidos, declaró ante el Comité de Servicios Armados del Senado que “el carácter de la guerra y la forma de los campos de batalla del mañana están evolucionando a un ritmo tan rápido que debemos utilizar y desarrollar capacidades fuera de la base industrial de defensa tradicional”.
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Por ello, destacó que “empresas pequeñas y nuevas, que nunca han hecho negocios con el Ejército o con el Departamento de Guerra antes, están demostrando nuevas capacidades en un momento en que nuestros arsenales de municiones se encuentran en niveles inestables y están proporcionando al Departamento opciones potenciales nuevas en asequibilidad y escalabilidad”.
Según Lozano, el liderazgo del Ejército ha hecho de la exploración, el apoyo y la prueba de estas nuevas tecnologías a gran velocidad una máxima prioridad: “Estamos aprovechando autoridades de adquisición flexibles, incluyendo la utilización de Acuerdos de Transacción Diferente (OTAs) para adelantarnos a los cronogramas de adquisición tradicionales”.
El caso de Castelion
Lozano dio como ejemplo el caso de Castelion, una pequeña empresa no tradicional respaldada por capital de riesgo, actualmente con un contrato con el Ejército para entregar el sistema de lanzamiento terrestre Blackbeard, un arma avanzada de alta velocidad y bajo costo diseñada para precisión a largo alcance desde los lanzadores del Ejército. Castelion está construyendo actualmente una instalación de producción en Nuevo México y ha ejecutado al menos 25 eventos de prueba en el último año utilizando su propio capital.
“Castelion forma parte de una lista creciente de empresas no tradicionales que el Ejército está persiguiendo como nuevos participantes. Ampliar la base industrial incluyendo y fomentando a estos nuevos participantes permitirá al Ejército reducir riesgos y costos, aumentar la escalabilidad y la competencia, y aumentar nuestros depósitos de municiones. Muchas de estas nuevas empresas también tienen enfoques innovadores para la fabricación y la gestión de la cadena de suministro que creemos impulsarán un progreso significativo hacia la superación de algunos de los obstáculos tradicionales para escalar la producción”, agregó Lozano.
“Como han demostrado los eventos de los últimos años, el conflicto moderno consume municiones a un ritmo excepcionalmente rápido en operaciones sostenidas. La misión de asegurar que nuestros inventarios estén en los niveles de preparación necesarios e invertir en la modernización de nuestras capacidades”, sentenció.
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