El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en un mensaje televisado a la nación que su país está “cerca de completar” sus objetivos en la guerra contra Irán, en el marco de la operación militar denominada Furia Épica. El mandatario sostuvo que las capacidades militares iraníes han sido severamente degradadas, en un conflicto que ya cumple un mes y que sigue teniendo impacto directo en la seguridad regional y global.

Durante su discurso desde la Casa Blanca, Trump afirmó que “el ejército de Irán ha desaparecido, su fuerza aérea está en ruinas y sus líderes, la mayoría de ellos, han muerto”. Según explicó, las operaciones estadounidenses lograron reducir de forma significativa la capacidad de Teherán para lanzar misiles y desplegar drones, uno de los ejes centrales de su estrategia militar en los últimos años.
El presidente también justificó la ofensiva al describir a Irán como una amenaza estructural, al que calificó como “el primer patrocinador estatal de terrorismo” y un “régimen asesino”. En ese sentido, remarcó que la campaña militar es necesaria para impedir que el país desarrolle armas nucleares y garantizar la seguridad tanto de Estados Unidos como de sus aliados, destacando especialmente el respaldo de Israel y de los estados del Golfo.

Si bien aclaró que el cambio de régimen “nunca fue un objetivo”, Trump sostuvo que este escenario ya se produjo de facto tras la eliminación de gran parte de la dirigencia iraní. Sus declaraciones se insertan en un debate más amplio sobre el cierre del conflicto. Uno de los principales interrogantes estratégicos es si Washington puede dar por finalizada la guerra sin reabrir el estrecho de Ormuz, un punto crítico del comercio energético global que Irán ha logrado tensionar y restringir desde el inicio de las hostilidades, afectando el tránsito marítimo y elevando el riesgo económico internacional.
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