El presupuesto aprobado por Rusia para el trienio 2026-2028 permite tomar dimensión de cómo la administración de Vladimir Putin evalúa el presente y futuro de la guerra en Ucrania, así como la proyección total de las FF.AA. de la potencia euroasiática. Además, un levantamiento prolongado de las sanciones al petróleo ruso impuestas por Estados Unidos y un mayor acercamiento de Rusia a la economía global podrían mejorar las perspectivas de la ley, elaborada el año pasado en un contexto de mayor estrechez.

El capítulo dedicado a la Defensa en la ley de leyes aprobada por la Duma estatal mostró una reducción del ítem para el 2026 respecto al año anterior, aunque el 2025 también vio un incremento del gasto militar a partir de una enmienda legislativa que elevó la inversión en el sector. Sin embargo, también se diversificaron fondos de áreas sociales a tareas relacionadas con el esfuerzo bélico, y el gasto en términos de seguridad interior se mantiene estable.
Rusia sanciona su presupuesto de Defensa por tres años y muestra como Putin ve el presente y el futuro de la guerra en Ucrania
Aunque el presupuesto para el trienio 2026-2028 se aprobó el 28 de noviembre del año pasado, la versión editada para ciudadanos se publicó el 29 de diciembre.
A partir de entonces se conoció que el gasto total en Defensa había sido reducido en el proceso de aprobación del proyecto de ley presentado por la administración Putin. La disminución equivalió al 6.3% del presupuesto en esta área, correspondiente a más de 800 mil millones de rublos, mientras que la sección Seguridad nacional y ley y el orden se redujo un 2.1%, en más de 80 mil millones.
Este número marca un cambio en la tendencia de 2025, donde como se mencionó una enmienda del presupuesto elevó la inversión en Defensa por 487.4 miles de millones de rublos, llevándola a un total de 13. 574.8 billones de rublos. Sumando otras figuras relacionadas, un paper del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) señaló que “el gasto militar total para 2025 llegó a cerca de 16 billones de rublos, equivalente al 7,5% del PBI y 38% del gasto total planificado”.

Volviendo a las previsiones para el año que viene, el apartado de Política social aumentó en más de 735 miles de millones de rublos. En este sentido, desde el SIPRI advirtieron que “el gasto militar está empezando a comer del gasto inscripto en el presupuesto como ‘Política social'”. Según señalaron, el presupuesto editado para los ciudadanos permite calcular “que existen gastos clasificados en el apartado ‘Política social’ equivalentes a 242 mil millones de rublos en 2025, aumentando a 594 mil millones de rublos en el presupuesto 2026; esto claramente está relacionado con lo militar”.
En un período que podría lidiar con un escenario donde el oeste de Rusia deje de ser una zona de guerra, las negociaciones parlamentarias también dispusieron una ampliación del gasto para el territorio ocupado en Ucrania, denominado oficialmente como “nuevas regiones”, por 35 mil millones de rublos. Como ya contó Escenario Mundial, Moscú se lanzó a un plan de largo plazo para desarrollar infraestructura de transporte y comercio en la denominada “Nueva Rusia”.
Algunas de las lecciones aprendidas por el conflicto están entre los motivos señalados para la reducción del gasto en Defensa. Entre ellos se aducen cambios tácticos asociados a la prevalencia de los baratos vehículos no tripulados sobre los más caros tanques y acorazados, una tendencia global que el campo de batalla en Ucrania se encargó de demostrar. Sin embargo, también pesaron sobre la enmienda y el nuevo presupuesto el peso de las sanciones globales impuestas al petróleo ruso y la marginalización de su economía de los mercados occidentales.

En este sentido, el levantamiento de sanciones al petróleo ruso decidida por la administración Trump por 30 días para aliviar la provisión de crudo obstruida parcialmente por el conflicto en Irán puede ser un aliciente para la economía del país si se mantiene en el tiempo, algo que además podría complementarse con un acuerdo de paz en Ucrania. El paper del SIPRI se adelantó a esta posibilidad, al contemplar que “si existiera cierta confianza en que el fin de la lucha podría significar que Rusia empiece a cambiar sus prioridades económicas, esto probablemente podría generar choques de política en círculos del gobierno”.
“Responder a estos desafíos sería más fácil si las sanciones fueran suavizadas y la inversión extranjera bienvenida nuevamente”, consideran desde el think-tank. Sin embargo, todavía, el gasto militar se mantiene, las sanciones tienen un plazo temporal para operar y la paz en Ucrania sigue sujeta a negociaciones intransigentes sobre los territorios que Rusia pretende ocupar.
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