Informe advierte que China y Rusia sostienen las capacidades iraníes mediante cadenas de evasión y tecnología dual

Putin y Xi se reúnen en una cumbre de Asia Central

El presidente chino, Xi Jinping, con el presidente ruso, Vladimir Putin, en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai en Astaná, Kazajstán, el miércoles.Sergei Guneyev / AFP - Getty Images

Un informe del Atlantic Council advierte que China y Rusia, aunque sin intervenir directamente en el conflicto, sostienen las capacidades militares de Irán mediante redes de evasión de sanciones y cadenas de suministro integradas. Estas estructuras, que operan fuera del sistema financiero occidental, permiten a Teherán acceder a tecnología dual, componentes críticos y materiales sensibles para sus programas de defensa.

El humo se eleva tras un ataque contra la refinería de petróleo Bapco en la isla de Sitra, en Baréin, el 9 de marzo. Créditos: REUTERS/Stringer

El denominado “Axis of Evasion” se basa en el uso de intermediarios, empresas pantalla y hubs de reexportación que dificultan rastrear el origen y destino de los productos. En este esquema, China cumple un rol central al exportar componentes electrónicos, sistemas de navegación y tecnología de doble uso, mientras continúa importando petróleo sancionado, reforzando así los vínculos económicos con Irán y Rusia.

El programa de drones iraní evidencia este mecanismo. Plataformas como la serie Shahed dependen de motores, semiconductores, sensores y baterías importadas, muchas veces de origen occidental pero canalizadas a través de distribuidores chinos. Desde 2022, Rusia ha ampliado esta cooperación mediante la instalación de una planta en Alabuga, la transferencia de cientos de drones desmontados Shahed-16, componentes para más de 1.300 unidades y asistencia técnica, trasladando hacia 2025 la mayor parte del ensamblaje a su territorio y desarrollando variantes como el dron Garpiya-3.

Source: General Administration of Customs of the People’s Republic of China

Las cadenas de suministro también abarcan los sistemas de guiado. China facilita sensores inerciales y módulos satelitales, mientras Rusia aporta experiencia operativa e inteligencia, incluyendo mejoras en targeting. Algunos drones y misiles iraníes ya integran el sistema satelital BeiDou, lo que les permite optimizar navegación y aplicar técnicas de engaño electrónico para ocultar movimientos o confundir defensas.

En paralelo, empresas chinas han sido vinculadas al suministro de precursores químicos utilizados en combustibles sólidos y explosivos para misiles. Este flujo de materiales se combina con sistemas ya desplegados como los drones Shahed-136 —conocidos en Rusia como Geran-2—, municiones merodeadoras de bajo costo producidas en serie. Tal como se analizó, estos sistemas se han convertido en un eje de la cooperación entre Moscú y Teherán. En conjunto, el acceso a insumos, tecnología y plataformas permite a Irán sostener y expandir sus capacidades militares pese a las sanciones.

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