Aunque Ucrania está lejos de poder derrotar a Rusia, la actual guerra la ha permitido convertirse en una “superpotencia” de drones o al menos así ven a Kiev desde Medio Oriente gracias al desarrollo de su industria de drones para contener los avances de Moscú. Así, gracias a la decisión del país europeo de defender los estados del Golfo contra las unidades de ataque iraníes a través del despliegue de equipos de especialistas ucranianos, estos actores buscan incrementar sus vínculos con el país liderado por Volodimir Zelensky.

Ucrania y un crecimiento exponencial
Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, pocos pudieron prever la gran performance ucraniana en materia de sistemas no tripulados. Pero, contra todo pronóstico, Kiev ha logrado producir desde drones FPV improvisados atados con granadas hasta los drones de ataque naval de largo alcance que han provocado la retirada de la Flota del Mar Negro de Rusia. Así, Ucrania ha demostrado como la guerra asimétrica con drones puede neutralizar ventajas militares convencionales de países mucho más “poderosos”.
En este sentido, lo que distingue al programa de drones de Ucrania no es solo su escala, sino también la rapidez y adaptabilidad de sus ciclos de desarrollo. Los ingenieros ucranianos logran actualizar los diseños de drones en pocos días, ya que las lecciones del combate de la mañana informan las innovaciones ingenieras de la tarde. En otras palabras, el campo de batalla ucraniano se ha convertido en un entorno de pruebas de gran utilidad. Y, en un momento en el que la guerra en Irán comienza a prolongarse en el tiempo, este modelo no ha pasado desapercibido en Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Catar y sus vecinos de la región del Golfo que sufren las consecuencias del conflicto entre Teherán y Estados Unidos.

Crece el interés desde Medio Oriente
Todos estos actores, que son atacados por Irán en represalia por tener vínculos con Estados Unidos, han estado estudiando detenidamente la experiencia ucraniana. Cabe recordar que estos países han invertido cientos de miles de millones de dólares en hardware militar convencional, principalmente norteamericano, aunque la realidad les demuestra que un dron disponible comercialmente puede amenazar a un buque de guerra.
Por ello, ambas partes parecen estar interesadas en incrementar los vínculos en la materia, lo cual quedó en evidencia el pasado 26 de marzo, cuando el presidente ucraniano Zelensky visitó Arabia Saudí. Además, el pasado 17 de marzo, el propio mandatario ya había anunciado que Ucrania enviaría 201 especialistas en drones anti-Shahed a Medio Oriente para asesorar a los países de la región.
Específicamente, los estados del Golfo observan que Ucrania posee experiencia en ingeniería probada en batalla; un amplio talento en software, electrónica y ciencia de materiales; y una cultura de desarrollo forjada bajo condiciones de extrema presión. Por su parte, los actores de Medio Oriente pueden ofrecerle a Kiev algo que necesita con mucha urgencia: capital, redes comerciales globales y la capacidad de proporcionar una plataforma estable para la comercialización tecnológica en un momento en que gran parte de la infraestructura civil y la base económica de Ucrania están bajo amenaza.
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