- Italia rechaza uso de base a EE.UU. en operaciones hacia Medio Oriente
- Europa restringe apoyo militar y logístico en la guerra contra Irán
- Crecen tensiones políticas en la OTAN entre Washington y sus aliados

Italia rechazó autorizar el aterrizaje de aeronaves militares estadounidenses en la base de Sigonella, en Sicilia, en el marco de operaciones vinculadas a Medio Oriente. La decisión, tomada la semana pasada, responde a que Washington no habría solicitado autorización previa al gobierno italiano, un requisito establecido en los acuerdos que regulan el uso de instalaciones militares en el país.
Falta de autorización
Según informó Reuters, citando fuentes con conocimiento del caso, la negativa se formalizó el 27 de marzo y afectaba a “algunos bombarderos” estadounidenses que planeaban hacer escala antes de dirigirse a Medio Oriente. El diario Corriere della Sera fue el primero en reportar el episodio. Acto seguido, las fuentes indicaron que ni el gobierno ni la cúpula militar italiana fueron consultados previamente, lo que motivó el rechazo automático.
En un comunicado oficial, el gobierno evitó confirmar detalles operativos pero sostuvo que Italia actúa “en pleno cumplimiento de los acuerdos internacionales” y que cada solicitud de uso de bases es evaluada “caso por caso”. También remarcó que no existen “fricciones” con Washington y que la relación bilateral sigue siendo sólida, en un intento de contener cualquier lectura de ruptura.

Una postura cauta
El episodio refleja la posición ambivalente de Italia frente al conflicto. Por un lado, la primera ministra Giorgia Meloni mantiene una relación cercana con Donald Trump y evita confrontar abiertamente la estrategia estadounidense. Por otro, introduce límites formales al uso de su territorio, insistiendo en que cualquier operación debe respetar los procedimientos legales internos, incluido el eventual aval parlamentario.
En términos operativos, la negativa no implica un quiebre, pero sí agrega fricción y reduce flexibilidad logística para Estados Unidos en un momento de alta demanda militar.
Europa se desmarca
La decisión italiana se inscribe en un contexto más amplio de distanciamiento europeo. España dio un paso más contundente al cerrar su espacio aéreo a aeronaves militares estadounidenses vinculadas a la guerra contra Irán, además de rechazar previamente el uso de bases como Rota y Morón.
El gobierno de Pedro Sánchez justificó la medida al considerar el conflicto “ilegal e injusto”, marcando una ruptura más explícita con Washington. Este movimiento obliga a Estados Unidos a rediseñar rutas y reduce una parte de la ventaja geográfica que ofrecía la península ibérica como puente hacia Medio Oriente, aumentando el costo operativo de sus despliegues.

En paralelo, el Reino Unido también fijó límites a su involucramiento. El primer ministro Keir Starmer descartó el envío de tropas a Irán y ya había dejado en claro ante el Parlamento, el 2 de marzo, que Londres no participará en estrategias ofensivas orientadas a un cambio de régimen. Si bien el gobierno británico permitió el uso de bases de la RAF para acciones defensivas y reforzó la protección de sus activos en la región, busca evitar un compromiso militar directo.
Esa línea, quedó bajo presión en las últimas horas, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticara abiertamente a los aliados que no acompañan la guerra y advirtiera que deberán “aprender a pelear solos”. La respuesta británica consistió en una reunión de crisis con el sector energético y sostuvo que el Estrecho de Ormuz “debe ser reabierto”, pero insistió en que el Reino Unido “no será arrastrado a una guerra más amplia”, apostando a una salida coordinada con Europa.

Francia endurece restricciones logísticas
A este cuadro se suma el rechazo de París de permitir que Israel utilice su espacio aéreo para trasladar armamento estadounidense destinado a la guerra contra Irán, según fuentes citadas por Reuters. Se trata de la primera vez que Francia bloquea este tipo de operación desde el inicio del conflicto, ampliando las señales de restricción europea en el plano logístico.
En conjunto, las decisiones de Italia, España, Reino Unido y Francia reflejan la falta de consenso dentro de la OTAN sobre cómo responder al conflicto con Irán. Y, en las últimas horas, dejó de ser solo operativa para convertirse en un choque político abierto.
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