España cierra su espacio aéreo a la Fuerza Aérea de EE.UU. ligada a la guerra con Irán y endurece su choque con Trump

Base de Morón

Las bases de Estados Unidos en España registran movimientos de aeronaves y buques pese al veto de Pedro Sánchez a su uso en la guerra contra Irán / Créditos: archivo

España decidió cerrar su espacio aéreo a los aviones militares estadounidenses involucrados en la guerra contra Irán, en una medida que eleva un escalón su oposición a la campaña de Washington y Tel Aviv en Medio Oriente. La decisión se suma a la negativa previa de Madrid a habilitar el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones vinculadas con ese conflicto, y confirma que el gobierno de Pedro Sánchez quiere mantener una línea de distancia activa frente a la guerra.

Un B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos asignado al 2.º Ala de Bombarderos, Base Aérea Barksdale, Luisiana, se prepara para aterrizar en la Base Aérea de Morón, España, el 8 de noviembre de 2025, como parte de la Fuerza Operativa de Bombarderos 26-1. Los despliegues de la BTF ponen de manifiesto la capacidad de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para desplegar rápidamente activos estratégicos desde bases estadounidenses a Europa y más allá, lo que demuestra su alcance global. (Fotografía de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos realizada por el sargento técnico Codie Trimble)

La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó este lunes que España no autoriza “ni el uso de bases militares ni el uso del espacio aéreo” para acciones relacionadas con la guerra en Irán, al considerar el conflicto “profundamente ilegal e injusto”. La medida obliga a Estados Unidos a desviar rutas y reduce una parte de la flexibilidad operativa que hasta ahora le daba la geografía española para enlazar Europa con Medio Oriente.

El movimiento también agrava el roce político entre Madrid y la Casa Blanca. A comienzos de marzo, Trump ya había amenazado con cortar el comercio con España después de que el gobierno español rechazara facilitar sus bases para misiones ligadas a ataques contra Irán. Ahora, con el cierre del espacio aéreo, la discusión deja de girar solo alrededor de instalaciones en suelo español y pasa a impactar directamente sobre los corredores de tránsito militar.

El primer ministro de España, Pedro Sánchez, profundizó su conflicto diplomático con Donald Trump al prohibirle el uso de las bases de España a Estados Unidos para su campaña contra Irán / Créditos: EFE – Olivier Hoslet

La decisión española tiene un peso mayor porque no proviene de un actor periférico, sino de un miembro de la OTAN y de uno de los países europeos con infraestructura militar relevante para el vínculo transatlántico. En los hechos, Madrid está marcando que no quiere ser parte —ni logística ni políticamente— de una guerra que considera unilateral y contraria al derecho internacional, incluso a costa de sumar tensión con Washington en un momento de máxima sensibilidad estratégica.

Para Estados Unidos, el impacto no implica una parálisis operativa, pero sí una restricción concreta. La negativa española obliga a reorganizar trayectorias y a apoyarse más en otras bases europeas o en rutas alternativas para sostener despliegues hacia el Golfo. Al mismo tiempo, deja expuesta una fractura cada vez más visible entre Washington y algunos aliados europeos sobre cómo responder a la guerra con Irán y hasta dónde acompañar militarmente a Trump.

Un B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos asignado al 2.º Ala de Bombardeo, Base Aérea Barksdale, Luisiana, rueda hacia su lugar de estacionamiento tras aterrizar en la Base Aérea de Morón, España (Fotografía de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos realizada por el sargento técnico Codie Trimble)

Sánchez ya había calificado la ofensiva contra Irán como un “desastre” y advirtió sobre el riesgo de repetir errores históricos como la invasión a Irak. Con el cierre del espacio aéreo, España deja de expresar solo un desacuerdo diplomático y pasa a tomar una medida concreta para limitar cualquier asociación con la campaña estadounidense. En un contexto de guerra abierta, tensiones energéticas y amenazas comerciales cruzadas, Madrid acaba de mostrar que su oposición ya no es retórica.

Te puede interesar: Argentina endurece el alineamiento con EE.UU. e Israel y vuelve a quedar abierta la puerta al apoyo militar en Medio Oriente

Exit mobile version