El Pentágono ya trabaja sobre un escenario que hasta hace pocos días aparecía más lejano: una eventual fase de operaciones terrestres de varias semanas en Irán, en medio de la guerra iniciada el 28 de febrero y del continuo refuerzo militar estadounidense en la región. La opción en estudio incluiría el empleo de infantería convencional y fuerzas de operaciones especiales, aunque por ahora no equivale a una invasión a gran escala ni a una decisión política ya tomada por la Casa Blanca.

Trascendió que los planificadores militares estadounidenses ya preparan cursos de acción para una campaña terrestre limitada en tiempo y alcance. Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt buscó bajar el tono al sostener que el trabajo del Pentágono apunta a darle al presidente “la máxima opcionalidad”, una fórmula que deja en claro que el planeamiento existe, pero que la decisión final sigue dependiendo de Donald Trump.
La posibilidad de una fase terrestre aparece mientras Washington sigue acumulando capacidades en Medio Oriente. En los últimos días se confirmó el envío de miles de soldados de la 82.ª División Aerotransportada, junto con nuevos contingentes anfibios y marines, en un despliegue que amplía de forma sensible la capacidad de respuesta rápida disponible para el teatro regional. Ese movimiento no confirma por sí solo una incursión en territorio iraní, pero sí le da a la Casa Blanca un abanico mucho más amplio de opciones para ejecutar aseguramiento de objetivos, incursiones limitadas o protección de puntos estratégicos si decide escalar.
La posibilidad de una fase terrestre aparece mientras Washington sigue acumulando capacidades en Medio Oriente. En los últimos días se confirmó el envío de miles de soldados de la 82.ª División Aerotransportada, junto con nuevos contingentes anfibios y marines, en un despliegue que amplía de forma sensible la capacidad de respuesta rápida disponible para el teatro regional. Ese movimiento no confirma por sí solo una incursión en territorio iraní, pero sí le da a la Casa Blanca un abanico mucho más amplio de opciones para ejecutar aseguramiento de objetivos, incursiones limitadas o protección de puntos estratégicos si decide escalar.

La discusión ganó peso después del ataque iraní del 27 de marzo contra la base aérea de Prince Sultan, en Arabia Saudita. Allí resultaron heridos 12 militares estadounidenses, dos de ellos de gravedad, en una acción que volvió a mostrar la capacidad de Teherán para golpear posiciones de EE.UU. fuera de su territorio. Ese episodio elevó el costo político y militar de la guerra y reforzó el argumento de quienes dentro de Washington sostienen que el dispositivo actual puede necesitar más medios sobre el terreno para proteger instalaciones, personal y corredores estratégicos.
La discusión ganó peso después del ataque iraní del 27 de marzo contra la base aérea de Prince Sultan, en Arabia Saudita. Allí resultaron heridos 12 militares estadounidenses, dos de ellos de gravedad, en una acción que volvió a mostrar la capacidad de Teherán para golpear posiciones de EE.UU. fuera de su territorio. Ese episodio elevó el costo político y militar de la guerra y reforzó el argumento de quienes dentro de Washington sostienen que el dispositivo actual puede necesitar más medios sobre el terreno para proteger instalaciones, personal y corredores estratégicos.
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