La declaración del canciller Pablo Quirno de que la Argentina “no va a ser neutral ante el terrorismo de Irán” volvió a correr el eje de la política exterior oficial hacia un alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel, pero también reactivó una discusión más concreta: hasta dónde podría traducirse ese respaldo en apoyo operativo o militar. En la entrevista televisiva citada este lunes, el funcionario no solo ratificó la posición política del Gobierno, sino que además dejó una frase que volvió a encender las alarmas sobre ese punto: aunque reconoció que el sistema de defensa argentino fue “diezmado”, sostuvo que existe una “enorme voluntad de apoyar” a los aliados estratégicos y que la forma que adopte ese apoyo dependerá de “las conversaciones” en curso.

En las últimas dos semanas, Escenario Mundial vino documentando una secuencia en la que la posibilidad de algún tipo de contribución argentina al esfuerzo liderado por Washington dejó de ser un ejercicio hipotético y pasó a instalarse como una variante al menos conversada en el plano político.
El 15 de marzo, el medio relevó el armado de una coalición internacional de buques de guerra para operar en Ormuz; dos días más tarde, se puso sobre la mesa si la Argentina podía o no sumarse a ese esquema; y el 19 de marzo ya registró que el Gobierno no cerraba la puerta al apoyo militar, luego de que Javier Lanari afirmara que se daría “cualquier ayuda” que Estados Unidos considerara necesaria y de que el propio Quirno evitara desmentir un eventual envío de buques.

Hasta ahora, el Gobierno había sostenido una línea de fuerte alineamiento ideológico con Washington y Jerusalén, pero sin explicitar con precisión si ese respaldo podía involucrar medios concretos. La frase sobre la “voluntad de apoyar” no confirma ningún despliegue, pero sí deja al descubierto que el Ejecutivo no quiere clausurar de antemano esa posibilidad. En otras palabras, el mensaje ya no es solo diplomático: empieza a instalar la idea de que el apoyo argentino podría, llegado el caso, tener alguna expresión práctica.
Ese eventual apoyo, de todos modos, choca con límites muy evidentes. El propio canciller admitió que el sistema de defensa fue “diezmado”, un diagnóstico que coincide con el análisis que Escenario Mundial publicó el 23 de marzo, cuando advirtió que enviar unidades navales argentinas a Medio Oriente sería una mala idea por razones estratégicas, políticas y estrictamente militares.
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