El Pentágono está considerando desviar armas destinadas a Ucrania hacia Medio Oriente, ya que la guerra en Irán agota algunas de las municiones militares más críticas del ejército estadounidense. Aunque aún no se ha tomado una decisión final para redirigir el equipo, este cambio pondría de manifiesto los crecientes sacrificios que EE.UU. necesita hacer para mantener su guerra contra Irán. Las armas que podrían desviarse de Ucrania incluyen misiles interceptores de defensa aérea, encargados a través de un programa de la OTAN lanzado el año pasado en el que países socios europeos compran armas estadounidenses para Kiev.

La iniciativa de la Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania (PURL) ha asegurado un flujo de equipo militar selecto hacia Kiev y los principales patrocinadores europeos han liderado la financiación desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo. En otras palabras, la iniciativa PURL, mediada el año pasado por la OTAN, ofreció una solución para que Ucrania siguiera recibiendo armamento estadounidense, siempre que los europeos pagaran por el mismo.
Respecto a el desvío del armamento, en un comunicado un portavoz del Pentágono dijo que el Departamento de Defensa “garantizaría que las fuerzas estadounidenses y las de nuestros aliados y socios tengan lo que necesitan para luchar y ganar”. Desde el verano pasado, la iniciativa PURL ha suministrado el 75% de los misiles para las baterías Patriot de Ucrania y casi toda la munición utilizada en sus otros sistemas de defensa aérea.
Desde que Estados Unidos lanzó su ataque contra Irán el 28 de febrero, las capitales europeas se han preocupado porque Washington está consumiendo rápidamente sus municiones existentes, un ritmo de fuego que podría retrasar sus propias órdenes y perturbar las entregas de sistemas estadounidenses a Ucrania bajo PURL. Entre las municiones más demandadas de la guerra se encuentran los interceptores de defensa aérea de alta gama, incluyendo los sistemas Patriot y Terminal High Altitude Area Defense, o THAAD. Pero estos activos también están entre los más codiciados por Ucrania, que enfrenta un continuo bombardeo de ataques rusos sobre sus ciudades e infraestructuras.
Por el momento no está claro si los envíos estadounidenses se retrasarían y cumplirían más adelante o se desviarían por completo. La estrategia también busca hacerle frente al problema de que el Pentágono ha intentado aumentar rápidamente la producción de municiones clave tras la guerra en Irán, pero está restringido por la limitada capacidad de la industria de defensa estadounidense para aumentar el ritmo en tiempos de crisis.
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