El gobierno de la India salió a cruzar a su adversario regional, Pakistán, por el bombardeo realizado sobre Afganistán donde murieron al menos cien civiles. Aunque Islamabad lo niega, el régimen talibán asegura que los ataques incluyeron un centro de rehabilitación de adicciones localizado en la capital que no tenía ningún fin militar.

Aunque es difícil acceder a información confiable tanto en Afganistán como en Pakistán, los reportes que provienen de Kabul aseguran que las explosiones en el Centro de Tratamiento de las Adicciones Omid dejaron entre 100 y 400 muertos, un número que puede seguir aumentando a medida que avanzan los rescates. Según contó la BBC, se trata de una antigua base estadounidense que fue reacondicionada como un lugar de rehabilitación para adictos a las drogas –Afganistán tiene una larga tradición como productor de opio- y que fue atacada por Pakistán en un bombardeo en la noche del 16 de marzo.
Los dos países se hallan en una confrontación que ha dejado al menos 75 muertos y 193 heridos en Afganistán desde el 26 de febrero, según signa la Misión de Asistencia en Afganistán de las Naciones Unidas (Unama). Detrás del conflicto, que tuvo un frágil alto al fuego en octubre, está la aseveración de Pakistán de que su vecino del oeste alberga movimientos terroristas que luego impactan fronteras adentro. Bombardear la capital Kabul y la provincia de Nangarhar es una escalada en la tensión que motivó la irrupción de la India.
India critica el bombardeo de Pakistán sobre Afganistán donde murieron cientos de civiles
El gobierno de la India, históricamente rival con el de Pakistán, acusó a Islamabad de realizar un “cobarde e inconcebible acto de violencia que se llevó la vida de un gran número de civiles en una instalación que de ninguna manera puede ser justificado como un objetivo militar”. De esta forma, contestaron a las primeras respuestas oficiales pakistaníes, que buscaron enmarcar los bombardeos como una operación quirúrgica sobre infraestructura militar afgana.
Luego de llamar al bombardeo sobre el centro de rehabilitación “un acto horrendo de agresión”, el ministro de Asuntos Exteriores de la India, Randhir Jaiswal, profundizó la acusación al argumentar que “refleja el patrón de conducta inconsciente de Pakistán y sus intentos repetidos de exteriorizar el fracaso interno a través de actos desesperados de violencia a través de sus fronteras”.
En este sentido, el ministro indio pareció señalar la falta de respuestas brindadas a la sociedad pakistaní por parte de su gobierno sobre la autoría del atentado que dejó más de 30 muertos en una mezquita chií a las afueras de Islamabad en febrero. Aunque Estado Islámico reivindicó el ataque, el gobierno sostuvo que fue el grupo terrorista Talibán Pakistán o TTP quien realizó el atentado con asistencia de Kabul.

En este contexto, India parece aprovechar las tensiones de su rival fronterizo. En octubre del año pasado, el ministro de Exteriores de Afganistán, Amir Khan Muttaqui, visitó Nueva Delhi, para restablecer los lazos diplomáticos con el gobierno de Narendra Modi.
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