Rusia expresó su disposición a continuar las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania, mientras Estados Unidos impulsa una nueva ronda de conversaciones entre Moscú y Kiev después de cuatro años de conflicto. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que todavía no se definió fecha ni sede para el encuentro, pero aseguró que el proceso diplomático sigue abierto y que Washington mantiene contactos orientados a reactivar el diálogo.

Por otra parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, confirmó que la iniciativa para retomar las conversaciones viene de Estados Unidos y señaló que el encuentro podría celebrarse en Suiza o Turquía, luego de que una reunión prevista anteriormente en Emiratos Árabes Unidos fuera pospuesta. Cabe señalar que existieron dos rondas previas de negociaciones trilaterales que no lograron avances significativos para poner fin al conflicto iniciado con la invasión rusa en el año 2022.
Momentáneamente las partes se encuentran alejadas. Moscú sostiene sus exigencias territoriales en el este de Ucrania, mientras Kiev insiste en que cualquier acuerdo debe respetar su integridad territorial y rechaza el levantamiento de sanciones occidentales contra Rusia. De este modo, Zelenski reiteró que flexibilizar las restricciones económicas, particularmente en el sector energético, equivaldría a legitimar la agresión, postura que coincide con la línea sostenida por la Unión Europea.
En paralelo, el proceso negociador se desarrolla además en un contexto internacional complejo, marcado por tensiones simultáneas en distintas regiones que influyen en las prioridades estratégicas de Estados Unidos y sus aliados. Pese a esto, Washington continúa promoviendo el diálogo como mecanismo para contener la escalada militar y explorar posibles vías de reducción del conflicto más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
A corto plazo, las conversaciones reflejan más un intento de gestionar la guerra que una resolución inmediata. Con operaciones militares en curso y diferencias sustanciales sobre seguridad y territorio, el avance diplomático va a depender de la capacidad de las partes para encontrar puntos mínimos de convergencia en un escenario internacional cada vez más condicionado por rivalidades entre grandes potencias.










