China cuenta hoy con tres portaaviones en servicio: Liaoning, Shandong y Fujian. Sin embargo, no se trata de tres buques equivalentes. Los dos primeros responden a una lógica más cercana al diseño soviético, con rampa de despegue ski-jump y sistema STOBAR, mientras que el Fujian representa un salto de generación al incorporar una cubierta corrida con catapultas electromagnéticas y configuración CATOBAR. Además, aunque el Fujian ya fue incorporado formalmente a la Armada china en noviembre de 2025, todavía atraviesa una etapa de integración operativa antes de alcanzar su madurez plena.
Como te contamos en Escenario Mundial, China es uno de los pocos países del mundo que opera portaaviones y, detrás de Estados Unidos, es la Armada con mayor número de unidades de este tipo. Pero la relevancia de su programa no está solo en la cantidad: cada buque refleja una etapa distinta del aprendizaje naval chino, desde la experimentación inicial con el Liaoning hasta el salto tecnológico que implica el Fujian.
El Liaoning
El Liaoning (CV-16) fue originalmente el Varyag, un casco soviético adquirido a Ucrania y posteriormente reconstruido por China. Entró en servicio en 2012 y desplaza aproximadamente entre 60.000 y 66.000 toneladas. Se trata de un portaaviones de propulsión convencional y configuración STOBAR, es decir, despega mediante rampa ski-jump y recupera aeronaves con cables de apontaje.

Su ala embarcada gira en torno al J-15, acompañada por helicópteros navales, pero su sistema de lanzamiento impone límites importantes: al no contar con catapultas, los aviones deben despegar con restricciones de combustible y carga útil. En sus primeros años fue utilizado principalmente como plataforma de entrenamiento y desarrollo doctrinal, aunque con el tiempo pasó a cumplir funciones operativas más exigentes y a participar en despliegues cada vez más lejanos.
El Shandong
El Shandong (CV-17) fue el primer portaaviones construido íntegramente en China y fue incorporado al servicio en 2019. También utiliza una configuración STOBAR con rampa ski-jump, pero incorpora mejoras respecto del Liaoning. Entre ellas se destaca una isla aproximadamente 10% más pequeña, lo que libera más espacio en cubierta, además de una disposición interna más optimizada y un grupo aéreo algo mayor. Su desplazamiento se ubica en torno a 66.000 a 70.000 toneladas.

En términos prácticos, el Shandong mantiene muchas de las limitaciones estructurales de un portaaviones sin catapultas, pero mejora el ritmo de operaciones aéreas respecto del Liaoning y representa el primer paso chino hacia una capacidad aeronaval más sostenida. Su ala aérea sigue centrada en el J-15 y helicópteros embarcados, con una capacidad superior a la del primer portaaviones chino.
El Fujian
El Fujian (CV-18) es el portaaviones más avanzado que tiene China. Fue incorporado al servicio en noviembre de 2025 y es el primero del país en adoptar una configuración CATOBAR, con cubierta corrida y catapultas electromagnéticas EMALS en lugar de rampa ski-jump. Con un desplazamiento cercano a las 80.000 toneladas, es significativamente más grande que el Liaoning y el Shandong, aunque sigue siendo un buque de propulsión convencional.

La gran diferencia del Fujian está en su sistema de lanzamiento. Las catapultas electromagnéticas le permiten operar aeronaves más pesadas y con mayor carga de combustible, sensores o armamento, algo que no ocurre en los dos portaaviones anteriores. En sus pruebas y en la fase previa a su incorporación, el buque ya realizó lanzamientos y apontajes con el J-35, el J-15T y el avión de alerta temprana KJ-600, lo que muestra un salto cualitativo en la aviación embarcada china. Distintos análisis también señalan que su grupo aéreo futuro incluirá variantes como el J-15D y otros medios de apoyo, ampliando sensiblemente las capacidades del ala embarcada.
Aun así, el Fujian no debe ser presentado como un portaaviones plenamente maduro en términos operativos. Diversos análisis coinciden en que su entrada en servicio fue un hito político y tecnológico, pero que todavía quedan desafíos importantes en materia de entrenamiento de pilotos, confiabilidad del sistema EMALS, validación de procedimientos y acumulación de experiencia real de operaciones embarcadas. En otras palabras, el Fujian marca el comienzo de una nueva etapa para la Armada china, más que la culminación de ese proceso.
En conjunto, los tres portaaviones muestran la evolución del programa naval chino. El Liaoning fue la plataforma de aprendizaje inicial, el Shandong consolidó la capacidad de construcción local y el Fujian abrió la puerta a una aviación embarcada mucho más compleja y ambiciosa. Esa progresión ayuda a entender por qué el crecimiento del poder naval chino ya no pasa solo por sumar buques, sino por mejorar la calidad y el alcance de sus operaciones aeronavales.
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