Desde que la guerra en Irán estalló a fines de febrero, la situación geopolítica internacional se ha complejizado significativamente. Sin embargo, hay una cuestión en particular que preocupa al mundo: la crisis energética. Intentando resistir la presión estadounidense, Teherán ha bloqueado el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde, según la EIA, pasa hasta el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, lo que esta provocando que los precios de la energía se disparen. Por ello, ante esta situación, cabe preguntarse cómo impacta esto en Argentina.

¿Qué sucede?
El viernes 27 de febrero, un día antes de que estalle la guerra, al menos 37 petroleros atravesaron el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, actualmente, la cifra es de cero, lo que ha provocado que el precio del barril de petróleo supera los US$ 100 como consecuencia de una menor oferta. Principalmente esto se debe a que, intentando contraatacar, Irán realiza ataques con drones en el estrecho, algo que podría ocurrir durante semanas e incluso meses.
En paralelo, las tarifas de otros medios de transporte también se han disparado: los precios del transporte aéreo han subido hasta un 70% en algunas rutas desde el inicio de la guerra, ya que el conflicto limita los vuelos, bloquea algunos envíos marítimos y eleva los costes del combustible para aviones.
Por qué importa para Argentina
- Si los precios son elevados, el sector energético argentino podría verse beneficiado, aportando una mayor cantidad de divisas a través de las exportaciones de petróleo y gas
- Además, un precio elevado del petróleo de manera sostenida en el tiempo podría impulsar la llegada de inversiones por parte de las empresas que operan en el territorio nacional como, por ejemplo, en proyectos vinculados a Vaca Muerta.
- La suba de precios del petróleo también tiene su parte negativa, ya que se traslada al mercado interno de combustibles, desembocando en presiones inflacionarias

Tres escenarios a 30-45 días
- Escenario A: Hay una probabilidad media de “descompresión”. Si Estados Unidos logra definitivamente derrotar a Irán por sus propios medios, o si Teherán se queda sin los recursos necesarios para resistir, podríamos enfrentarnos a un escenario donde el Estrecho de Ormuz es liberado y la situación energética vuelve a la “normalidad”.
- Escenario B: Existe una probabilidad alta de que la fricción se prolongue en el tiempo, ya que, por el momento, Washington no da señales claras de cuánto tiempo más durará el conflicto como consecuencia de que la resistencia iraní está siendo más eficiente de lo que se creía.
- Escenario C: aunque la probabilidad es baja, la guerra podría continuar escalando a niveles sin precedentes – no se descarta una operación terrestre norteamericana – lo que desembocaría un shock logístico total de alto impacto a nivel mundial.
Señales a monitorear
Por el momento, no se vislumbra a corto plazo una paz. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste con que la guerra ya está por llegar a su fin. Por ello, es fundamental prestar atención a las noticias que llegan desde Washington.
Por otro lado, el embajador de Irán ante la ONU dijo que Teherán no iba a cerrar el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, agregó que era derecho de Irán preservar la seguridad de la ruta marítima clave. Por lo tanto, es importante prestar atención a cómo actúa el país persa en los próximos días.
A esto se suma que diversas fuentes aseguran que Israel ha descartado que sea posible concretar un cambio de régimen en Irán. Por lo tanto, si el objetivo máximo de la Operación Epic Fury ya no puede llevarse a cabo, es probable que la situación cambie a corto plazo.
Opciones para Argentina
Ante el complicado panorama, Argentina deberá encontrar un equilibrio entre una diplomacia económica que le permita aprovechar la oportunidad – y así incluso incrementar sus exportaciones -, pero sin descuidar la seguridad energética interna, principalmente a la hora de evitar una crisis de precios en los combustibles. Por ello, será clave una coordinación con los demás países de la región, además de un monitoreo constante de las cadenas de suministros, para poder decidir, día a día, cuál es la mejor estrategia para el país.
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