Un proyecto presentado por la coalición gobernante de Israel que eximía a buena parte de los judíos ortodoxos del país de realizar el servicio militar fue congelado por el primer ministro, Benjamin Netanyahu. El líder del país de Medio Oriente dio de baja la iniciativa, que prolongaba un status quo considerado inconstitucional por la Corte Suprema israelí en el pasado, mientras la oposición celebró una victoria que llega en medio de las negociaciones por aprobar un incremento en el gasto de Defensa en plena guerra con Irán.

El revés político para el gobierno de Israel toca un complejo asunto social: mientras que casi toda la sociedad está forzada a realizar un servicio militar o nacional obligatorio – de 32 meses en el caso de los varones – y servir como reservistas de las FF.AA -con posibilidades reales de despliegue en combate como se vio en la guerra contra Hamas- una porción cada vez más creciente de la comunidad, los judíos ortodoxos o Haredim, han estado largamente exentos de participar del esfuerzo bélico, por considerar que es incongruente con sus prácticas religiosas de estudio prolongado de la Torá.
La historia del conflicto se remonta a los orígenes mismos del estado de Israel, pero volvió a adquirir voltaje en este cuarto gobierno de Netanyahu, donde los partidos Haredim son parte de la coalición y las amenazas bélicas para el estado judío se multiplican desde el 7 de octubre de 2023 sin que lo haga en la misma línea el personal conscripto. En repetidas ocasiones, las FF.AA. de Israel han sostenido que necesitan cerca de 12.000 efectivos más para sostener el esfuerzo de guerra.
Netanyahu congela proyecto para eximir judíos ortodoxos del servicio militar mientras busca aumentar el presupuesto de Defensa en plena guerra con Irán
El problema se agrava por la tradicional negativa de los miembros de la comunidad Haredi de Israel a participar del servicio militar, del cual la Corte Suprema ha repetido en numerosas ocasiones -la última en junio de 2024- que deben ser parte. En paralelo, los subsidios estatales a los estudiantes ortodoxos de las universidades Yeshiva para que continúen sus estudios de la Torá hasta edades avanzadas han creado un estado de bienestar para este sector que es criticado por la porción secular o liberal de la sociedad israelí. Además, los números demográficos muestran que los Haredim crecen por su alta tasa de natalidad mientras se reduce el número de israelíes que históricamente han sido sujetos al servicio militar.

La versión actual de la ley presentada por Netanyahu establecía un aumento en las conscripciones militares de los Haredim, aunque dejaba exentos a buena parte de ellos, fijaba criterios laxos para las sanciones a quienes no respondieran al llamado del servicio militar o nacional obligatorio y mantenía los subsidios para los alumnos de las Yeshiva. Como se dijo, la permanencia de partidos Haredim en la coalición de gobierno israelí generaba suspicacias sobre la implementación de la ley, que se encontró con una importante oposición en la Knesset, e incluso la posibilidad de ser derogada una vez más por la Corte Suprema israelí.
El hecho de que el tratamiento de la ley coincidiera con la negociación de un aumento del presupuesto 2026 en Defensa en plena guerra contra Irán puso presión sobre el gobierno, que acabó retirando la legislación para avanzar con un aumento del gasto. Así lo informaron Netanyahu y su ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quienes informaron que los fondos para defensa aumentarán en USD 9 mil millones, encima de los USD 34 mil millones aprobados en enero, a cambio del congelamiento de la ley Haredim.

Los partidos de la oposición celebraron lo que consideraron una victoria legislativa. “El pueblo de Israel: uno. El gobierno de Netanyahu y los Haredim: cero”, declaró el ex primer ministro Naftalí Bennett, quien recalcó que ahora “todos entienden que todos debemos servir juntos”. El parlamentario Yair Lapid, quien también fue primer ministro como opositor, destacó el trabajo para impedir el avance de la legislación: “Por muchos meses, obturamos cada posibilidad de avanzar esta ley en la Knesset (…), esta noche, Netanyahu y Smotrich admitieron lo que venimos diciendo hace mucho: esta ley despreciable ha fallado”.
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