- La Armada de EE.UU. afirmó que China inició un giro estratégico desde una fuerza submarina dominada por unidades diésel-eléctricas hacia una construcción cada vez más centrada en submarinos nucleares.
- El diagnóstico fue expuesto por el contraalmirante Mike Brookes ante la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EE.UU.-China, en una audiencia enfocada en la competencia submarina entre ambas potencias.
- Washington estima que la Armada del EPL ya opera más de 60 submarinos, incluidos al menos 14 de propulsión nuclear, y que hacia 2035 cerca de la mitad de una flota de alrededor de 80 unidades podría ser nuclear.

China avanza hacia una transformación de fondo en su fuerza submarina y, según la inteligencia de la Armada de EE.UU., ese cambio ya no pasa solo por sumar unidades sino por alterar la composición de la flota. En una presentación ante la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EE.UU.-China, el director de inteligencia naval estadounidense, contraalmirante Mike Brookes, sostuvo que la Armada del EPL está ejecutando un “cambio estratégico significativo” desde la construcción de submarinos diésel-eléctricos hacia una orientación cada vez más nuclear, una señal con impacto directo sobre el equilibrio naval en el Indo-Pacífico.
El punto importa por una razón concreta. Una fuerza con mayor peso de submarinos nucleares puede permanecer más tiempo sumergida, operar a mayores distancias de la costa china y sostener patrullas más complejas sin las limitaciones propias de las plataformas convencionales. Eso no implica que Beijing abandone de inmediato sus submarinos diésel-eléctricos, pero sí que empieza a construir una herramienta más apta para disputar espacios más allá del entorno costero y de la Primera Cadena de Islas.
Brookes detalló que China ya opera una de las mayores flotas submarinas del mundo, con más de 60 unidades en servicio. Según su testimonio, esa fuerza incluye submarinos nucleares de ataque, submarinos nucleares de misiles guiados, submarinos nucleares lanzamisiles balísticos y más de 50 submarinos diésel-eléctricos, entre ellos variantes modernas de la clase Yuan con propulsión independiente del aire. La novedad no es solo el número, sino la dirección de la expansión.
Detrás de esa transición aparece la capacidad industrial. El jefe de inteligencia naval de la Armada de EE.UU. afirmó que China incrementó de forma marcada su capacidad de producción submarina mediante inversiones en tres astilleros principales, con obras que elevaron la capacidad de construcción y aumentaron la producción desde menos de un submarino nuclear por año a ritmos considerablemente superiores. Esas inversiones, iniciadas hace más de una década, son las que explican por qué Washington ya proyecta una expansión sostenida durante los años 2030.
Nuevos diseños y mayor alcance operativo
El testimonio presentado en Washington identifica como pieza singular de esta transición al Type 041 Zhou, un submarino nuclear de menor tamaño y menor potencia que los diseños nucleares tradicionales. Para EE.UU., ese modelo puede cubrir misiones regionales de patrulla y presencia con mayor autonomía que un submarino convencional y con menor costo y complejidad que un submarino nuclear de ataque de gran porte. En paralelo, China prepara la entrada en servicio del Type 095, orientado al ataque con misiles guiados, y del Type 096, pensado para reforzar la disuasión nuclear marítima.


En ese punto, la lectura estadounidense va más allá de la plataforma. Brookes sostuvo que el Type 096, equipado con misiles balísticos JL-4, podría permitir a China alcanzar amplias porciones del territorio continental de EE.UU. desde aguas protegidas cercanas a su litoral. Antes, el propio testimonio había señalado que los submarinos Jin con misiles JL-3 ya podían amenazar partes de Estados Unidos desde dentro de la Primera Cadena de Islas. El salto es relevante porque refuerza la lógica de bastiones protegidos, reduce la necesidad de patrullas más expuestas y vuelve más creíble la pata naval de la disuasión china.
La proyección que circuló a partir de la audiencia también marca la escala del cambio. USNI News, al resumir la declaración de Brookes, señaló que hacia 2035 cerca de la mitad de una flota de unos 80 submarinos chinos podría ser de propulsión nuclear y que para 2040 la fuerza submarina del EPL podría desafiar de forma creíble la supremacía marítima regional estadounidense. No es una confirmación de despliegues inmediatos, pero sí una advertencia sobre la trayectoria de la competencia naval.
El dato, de todos modos, llega con matices. El Pentágono ya había reconocido en su informe anual sobre China que la expansión submarina convive con problemas de calidad y corrupción dentro del complejo de defensa. Ese documento mencionó como posible ejemplo el hundimiento, junto al muelle, del primer submarino de la clase Zhou mientras se preparaba para pruebas de mar, un episodio asociado en el informe a deficiencias de adquisición y control industrial. La capacidad crece, pero no sin fricciones.
Aun así, la tendencia general no cambia. La declaración de Brookes describe una armada que ya no piensa la guerra submarina solo como defensa de los mares cercanos, sino como una arquitectura más amplia, integrada con sensores de fondo marino, boyas enlazadas por satélite, vehículos submarinos no tripulados y redes destinadas a seguir movimientos de fuerzas adversarias en pasos críticos como el Mar de China Meridional. La expansión de submarinos nucleares encaja mejor en ese esquema que una flota dominada por unidades convencionales.
Para EE.UU., el problema no es solamente cuántos submarinos nuevos botará China, sino qué tipo de operaciones podrá sostener con ellos. Si Beijing combina mayor producción nuclear, submarinos más silenciosos, misiles de mayor alcance y una red submarina de vigilancia más densa, la ecuación operativa en torno a Taiwán, el Mar de China Meridional y los accesos del Pacífico occidental se vuelve más exigente para Washington y sus socios. Por eso la audiencia en el Congreso estadounidense puso el foco en una transición industrial que, aunque gradual, ya empezó a mover el centro de gravedad de la fuerza submarina china.
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