Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, algo está más que claro: el mandatario quiere que Estados Unidos se asegure el control del hemisferio occidental, expulsando a cualquier “invasor” de su patio trasero. Dicha estrategia quedó en claro con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela (quien mantenía vínculos con Rusia y China) y con la intención del líder republicano de tomar Groenlandia. Sin embargo, una lucha más silenciosa e importante está siendo llevada a cabo por Washington: expuslar a Pekín del Canal de Panamá.

El canal, en donde Estados Unidos y China son los principales usuarios, es una ruta comercial de 80 km que maneja el 40% del tráfico de contenedores de Estados Unidos y, aproximadamente, el 5% del comercio marítimo mundial.
Sin embargo, pese a que Panamá es un país independiente, apenas unos días después de regresar al poder, Trump amenazó con recuperar el canal de Panamá, que fue construido por Estados Unidos y entregado a Panamá en 1999.
Según el magnate, China lo estaba “operando”, pero “no se lo dimos a China, se lo dimos a Panamá. Y lo estamos recuperando”. Y la presión norteamericana dio efecto muy rápido: el año pasado Panamá se retiró de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.
Un nuevo triunfo para Washington
A fines de enero, la Corte Suprema de Panamá anuló la concesión que permitía a la empresa china CK Hutchison, con sede en Hong Kong, operar puertos en el Canal de Panamá.
CK Hutchison es uno de los conglomerados más grandes de Hong Kong y abarca los sectores financiero, minorista, de infraestructura, telecomunicaciones y logístico.
Por su parte, Panama Ports Company (PPC), filial de CK Hutchison, ha mantenido contratos desde la década de 1990 para operar terminales de contenedores en las entradas del canal, independientes de las operaciones de la vía interoceánica.
Específicamente, PPC administra los puertos de Cristóbal, en la entrada atlántica del canal, y de Balboa, en el lado del océano Pacífico.
Pero la Corte Suprema declaró “inconstitucionales” las leyes que permitían a CK Hutchison Holdings operar esos dos de los cinco puertos del canal. Además, se acusó a la empresa de deber impuestos por un valor de US$ 1.200 millones.
Una disputa que recién comienza
Antes de la existencia del canal, los pasos naturales utilizados entre los océanos Atlántico y Pacífico eran el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos, a más de 12.000 km de distancia de Panamá.
Por ello, el canal se ha convertido en una ruta comercial de vital importancia a la que China no renunciará con facilidad: la filial de CK Hutchison ya confirmó que se reserva permanentemente todos los derechos, incluido el recurso a procedimientos legales nacionales e internacionales.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China declaró que el país “tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas”.
Sin embargo, la realidad es que la empresa china tiene opciones limitadas tras el veredicto. Solo puede presentar una moción solicitando una aclaración sobre el fallo del tribunal, pero no puede apelar, aunque sí puede solicitar un arbitraje internacional.
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