- La Cancillería argentina informó que Nahuel Agustín Gallo, cabo primero de Gendarmería, fue liberado y ya se encuentra fuera de Venezuela.
- La salida de Gallo se produce en plena transición en Caracas tras la captura de Nicolás Maduro y el inicio de un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.

La Argentina confirmó la liberación de Nahuel Agustín Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional, quien permanecía detenido e incomunicado en Venezuela desde diciembre de 2024. La información fue comunicada por el canciller Pablo Quirno, que indicó que Gallo ya se encuentra fuera del territorio venezolano tras haber estado en situación de desaparición forzada, según la caracterización sostenida por el Gobierno argentino desde el inicio del caso.
En el mismo mensaje, la Cancillería agradeció gestiones de países aliados que ayudaron a ejercer presión internacional, con mención explícita a Italia, Estados Unidos y a la ONG Foro Penal, y reiteró el reclamo por la liberación del ciudadano argentino Germán Giuliani, además de otros detenidos por motivos políticos.
El caso Gallo había escalado en la agenda bilateral y regional por el modo de la detención y por las acusaciones formuladas desde Caracas. Tal como expuso Escenario Mundial, el Ministerio Público venezolano llegó a procesarlo bajo señalamientos vinculados a “acciones terroristas”, mientras la Argentina denunció el episodio como una detención arbitraria y una desaparición forzada, con presentaciones internacionales para exigir información y garantías.
Una liberación en el marco del cambio de poder en Caracas
La salida de Gallo se produce en un contexto político venezolano sustancialmente distinto al de su arresto. El 3 de enero de 2026, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en una operación militar, y dos días después Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina, un reordenamiento institucional que abrió una nueva etapa de negociación externa y de revisiones internas sobre presos políticos y ciudadanos extranjeros detenidos.

En las últimas semanas, Caracas avanzó con medidas de amnistía y liberaciones de detenidos por motivos políticos, en un proceso observado de cerca por organizaciones de derechos humanos y por gobiernos que mantienen casos sensibles abiertos. En ese marco, el caso de un gendarme argentino, con alta exposición pública y derivaciones diplomáticas, funcionaba como uno de los expedientes más costosos para cualquier intento de descompresión internacional.
La confirmación de la liberación de Gallo reordena ahora el eje de presión argentino hacia el caso de Germán Giuliani, al tiempo que deja abierta una lectura más amplia: si el nuevo escenario en Caracas habilitará más liberaciones de extranjeros y presos políticos, o si la transición mantendrá la lógica de negociación caso por caso como herramienta de control y señalamiento hacia el exterior.
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