Un ex oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fue arrestado y acusado de proporcionar entrenamiento de combate a pilotos de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China, en un caso que vuelve a exponer la disputa estratégica entre Washington y Beijing por el acceso a conocimiento militar sensible. El Departamento de Justicia informó que el acusado, un ex instructor de F-35, habría brindado servicios de defensa sin la licencia correspondiente del Departamento de Estado, en violación de la Arms Export Control Act.

Según el comunicado oficial del Departamento de Justicia, Gerald Eddie Brown Jr., mayor retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y ex instructor en aeronaves como el F-35 Lightning II, fue detenido en el estado de Indiana y enfrenta cargos por conspirar para entrenar a pilotos militares chinos desde al menos agosto de 2023. La acusación sostiene que el ex oficial habría coordinado su contrato a través de intermediarios y viajado a China en diciembre de ese año para comenzar la instrucción.
De acuerdo con las autoridades federales, Brown no contaba con la autorización exigida por el régimen de control de exportaciones de defensa, específicamente bajo las regulaciones ITAR (International Traffic in Arms Regulations), que requieren licencia previa para brindar servicios militares a fuerzas extranjeras. El Departamento de Justicia subrayó que cualquier ciudadano estadounidense, sea militar o civil, debe obtener autorización formal para entrenar a una fuerza armada extranjera.
El FBI, que lidera la investigación junto con la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea, sostuvo que China continúa intentando captar experiencia táctica de actuales y ex miembros de las Fuerzas Armadas occidentales para modernizar sus capacidades militares. El caso se inscribe en una serie de investigaciones recientes vinculadas a intentos de reclutamiento o cooperación encubierta con personal militar estadounidense.
Competencia estratégica y transferencia de know how militar
El trasfondo del caso se vincula con la creciente competencia militar entre Estados Unidos y China, particularmente en el dominio aéreo. La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación viene desarrollando en los últimos años capacidades avanzadas en combate aéreo, guerra electrónica y aviación embarcada, en paralelo a su modernización tecnológica.
En este contexto, el entrenamiento táctico asociado a aeronaves de cuarta y quinta generación —como el F-15, F-16, A-10 o F-35— tiene un valor estratégico considerable. El acceso a doctrinas operativas, procedimientos de combate y estándares de formación occidentales puede acelerar procesos de aprendizaje y adaptación en fuerzas rivales. Washington ya había advertido en 2024, junto a otros países del ámbito OTAN, que Beijing buscaba captar ex pilotos e instructores para fortalecer su aviación militar.

El caso recuerda el antecedente del ex piloto del Cuerpo de Marines Daniel Edmund Duggan, acusado en 2017 de brindar entrenamiento a pilotos chinos en operaciones vinculadas a aviación embarcada. Aquella causa reforzó la preocupación sobre la transferencia indirecta de capacidades críticas en un entorno de competencia entre grandes potencias.
El arresto de Brown ocurre en un momento de elevada tensión bilateral, marcado por disputas en el Indo-Pacífico, restricciones tecnológicas, sanciones cruzadas y un endurecimiento del marco regulatorio estadounidense en materia de exportaciones sensibles. La dimensión aérea resulta particularmente estratégica en escenarios como el estrecho de Taiwán o el mar de China Meridional, donde la superioridad aérea y el dominio de información son variables centrales.
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