En plena escalada con Estados Unidos, Irán se encuentra en la fase final de negociaciones con su aliado China para adquirir misiles de crucero antibuque supersónicos CM-302, un movimiento que podría alterar el equilibrio naval en el Golfo Pérsico en medio de la creciente concentración de fuerzas estadounidenses y afectar las próximas negociaciones previstas para el jueves 26 de febrero en Ginebra.

Según reveló Reuters, el acuerdo —aún sin fecha de entrega confirmada— dotaría a Teherán de un sistema con un alcance estimado de 290 kilómetros, capaz de volar a baja altitud y a altas velocidades para evadir defensas navales. De concretarse, expertos señalan que sería uno de los sistemas más avanzados transferidos por Pekín a Irán en décadas.
Se trata del misil CM-302, comercializado por la empresa estatal china China Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC), diseñado para atacar buques de superficie de alto valor -incluidos portaaviones y destructores— y que puede ser lanzado desde plataformas navales, aéreas o vehículos terrestres móviles. Con un alcance cercano a 290 km, el CM-302 encaja de forma precisa en la geografía del sur de Irán. La extensa línea costera, las islas, ensenadas y pasos estrechos permiten desplegar baterías móviles con cobertura sobre áreas críticas del Golfo y el mar de Omán.
El factor central es el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo comercializado globalmente. En ese contexto, una amenaza antibuque creíble no solo es una herramienta militar, sino un instrumento de coerción estratégica.
Las conversaciones habrían comenzado hace al menos dos años, pero se intensificaron tras la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio del año pasado. Según la información disponible, durante la fase final de las tratativas altos funcionarios militares iraníes —incluido el viceministro de Defensa, Massoud Oraei— viajaron a China.

No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino declaró no tener conocimiento de las negociaciones. Aun así, el posible acuerdo se inscribe en un marco más amplio de cooperación estratégica entre ambos países.
Desde una perspectiva ampliada, el eventual entendimiento coincide con el despliegue naval estadounidense en las proximidades de Irán. El grupo de combate del portaaviones USS Abraham Lincoln ya se encuentra en la región, mientras que el USS Gerald R. Ford se dirige al teatro de operaciones.
En este contexto, expertos citados por Reuters coinciden en que la incorporación de una capacidad antibuque supersónica representaría un “cambio de juego” en el teatro marítimo regional, elevando significativamente los riesgos para las fuerzas estadounidenses desplegadas en el área.
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