- Volodímir Zelenski sostuvo que Vladímir Putin “ya ha comenzado” una escalada de alcance global y que solo una presión militar y económica más intensa puede obligarlo a retroceder.
- El presidente ucraniano rechazó un alto el fuego basado en concesiones territoriales y advirtió que una “pausa” permitiría a Rusia reconstituir fuerzas y volver a atacar.
- La declaración se produce en medio de conversaciones impulsadas por Estados Unidos y bajo renovada presión para aceptar un esquema de negociación con cesiones en el este y el sur de Ucrania.

En una entrevista concedida a la BBC en Kiev, Volodímir Zelenski afirmó que Vladímir Putin ya ha iniciado una Tercera Guerra Mundial en términos estratégicos, al intentar alterar el orden internacional y extender la lógica de la guerra más allá de Ucrania. Según el mandatario, frenar ahora a Moscú no es solo una cuestión nacional, sino una necesidad para la seguridad europea y global.
Zelenski rechazó la idea de aceptar un alto el fuego que implique retirarse de posiciones estratégicas en el este y el sur del país. Frente a los reclamos rusos sobre partes de Donetsk, Jersón y Zaporiyia, el presidente ucraniano afirmó que no se trata simplemente de “territorio por paz”, sino de abandonar a cientos de miles de ciudadanos y debilitar estructuralmente al Estado.
En su visión, una concesión territorial podría satisfacer temporalmente al Kremlin, pero abriría la puerta a una nueva ofensiva una vez que Rusia recupere capacidades. “Necesita una pausa”, sostuvo en referencia a Putin, sugiriendo que cualquier tregua sin garantías sólidas sería utilizada para rearmarse.
Presión internacional y garantías de seguridad
Las declaraciones llegan en un contexto de negociaciones diplomáticas en las que Estados Unidos busca acelerar un entendimiento. Desde Washington se ha intensificado la presión para que Kiev avance hacia un acuerdo, mientras distintos analistas sostienen que Ucrania difícilmente pueda recuperar por medios exclusivamente militares la totalidad del territorio ocupado.
Zelenski, sin embargo, insistió en que cualquier esquema de salida debe incluir garantías de seguridad de largo plazo, respaldadas institucionalmente y no sujetas a cambios políticos coyunturales. En ese marco, señaló que la estabilidad de Ucrania no puede depender únicamente de decisiones presidenciales externas, sino de compromisos estructurales.

El mandatario también abordó el debate sobre eventuales elecciones. Recordó que el país continúa bajo ley marcial, lo que impide su realización, y advirtió que organizar comicios con millones de desplazados y territorios ocupados sin antes asegurar la seguridad nacional podría generar más fracturas internas.
En términos estratégicos, el mensaje de Kiev es claro, aceptar una paz sin condiciones firmes podría transformar el actual frente de guerra en una fase intermedia de un conflicto más amplio. La incógnita ahora es si las capitales occidentales consideran viable sostener la presión sobre Moscú o si optarán por priorizar un cierre diplomático aun a costa de redefinir el mapa territorial ucraniano.
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