Los años donde se juega el Mundial de Fútbol de la FIFA parecen tener una excepción, que es el factor conflicto, y traer consigo el factor unión a través del deporte. A menos de 6 meses de la máxima competición del fútbol, Guadalajara, una de las sedes de la Copa del Mundo 2026, arde tras la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Tras darse a conocer el fallecimiento de “El Mencho”, se llevaron a cabo narcobloqueos por las células del Cártel de Jalisco que operan en distintos puntos del estado. Tomaron calles, prendieron fuegos a vehículos e ingresaron al aeropuerto principal de la ciudad. La ola de tensión se difundió en redes sociales y llevó a que las Cancillerías de distintos Estados, entre ellos el argentino, recomendó no viajar a Jalisco.
“Frente a los acontecimientos recientes en el estado de Jalisco, México, se recomienda a los ciudadanos argentinos evaluar cuidadosamente la necesidad de viajar a esa jurisdicción y, de no ser imprescindible, postergar los desplazamientos hasta que la situación se estabilice”, comunicó la Cancillería Argentina a través de X.
La cuestión México y narcotráfico no es una novedad, sino que todo se profundiza cuando el país del Norte va a ser sede del próximo Mundial que albergará 48 equipos, y Guadalajara, la principal ciudad sacudida por la muerte de “El Mencho” se encuentra bajo fuego y con las fuerzas de seguridad en las calles.

El primer resultado relacionado con el deporte se dio este domingo, cuando se suspendió el partido de la Primera División del fútbol femenino de México, entre Necaxa y Querétaro, tras escuchar detonaciones a las afueras del estadio. La imagen de las jugadoras corriendo hacia el vestuario como si un tirador estuviese atrincherado en la tribuna deja una incógnita: ¿Podrá México alojar el Mundial, que implica la movilización de decenas de miles de personas, en medio de una ola de inestabilidad y seguridad?
Más tarde, se suspendió el partido por la misma liga entre Chivas de Guadalajara y América. La última semana las autoridades mexicanas comenzaron a pensar posibles escenarios de cara al Mundial. Entre ellos, la presencia de colombianos vinculados al narcotráfico que ingresen al país, acoplándose a la cita mundialista que Colombia tiene en suelo mexicano.
En este marco, Roberto Alarcón, coordinador general estratégico de seguridad del Estado, aseguró a la agencia AFP que “estamos en alerta permanente con el Instituto Nacional de Migración, Guardia Nacional (…) hemos ya retornado a su país a algunos ciudadanos colombianos que no acreditaban el motivo de su presencia”.

Alarcón agregó: “Ha habido gente que ha llegado a reclutarse con uno de los carteles”, insistió, y agregó que “desde luego aprovecharán paquetes turísticos y todo para, entre ellos, meterse”.
La ola de violencia se da en Jalisco, donde se encuentra Guadalajara, que recibirá cuatro partidos del próximo mundial. El más emblemático, Uruguay vs. España, el 26 de junio. México también jugará frente a Corea del Sur el 18 de junio, y el 23 del mismo mes Colombia se enfrentará al vencedor del repechaje entre Nueva Caledonia, Jamaica y República Democrática del Congo.
El verdadero partido estará en manos de las autoridades a cargo de la seguridad de Jalisco, que ya instalaron “más de 2000 cámaras de vigilancia, drones y equipos para combatir aeronaves no tripuladas”, según AFP.
Desde 2010, las acciones de “El Mencho” lo transformaron en una figura central en la guerra contra el narcotráfico. Incluso especialistas en la materia lo han llegado a comparar y poner por encima de Pablo Escobar y “Chapo Guzmán Loera”. “El Mencho” pasó de liderar una organización regional a encabezar una estructura criminal con alcance internacional, bajo la mirada permanente de autoridades mexicanas y estadounidenses.
En 2018, la Fiscalía mexicana ofreció 30 millones de pesos (equivale a 1,7 millones de dólares) por información que condujera a su captura. Para diciembre de 2024, el Departamento de Estado de Estados Unidos elevó a 15 millones de dólares la recompensa por datos que permitieron su detención, mientras que el Departamento del Tesoro lo incluyó en su lista de personas sancionadas por narcotráfico. Un año más tarde, en 2025, bajo la administración de Trump, incorporó al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) a la nómina de organizaciones consideradas terroristas, elevando aún más el nivel de confrontación política y diplomática.
Actualmente, el Cártel de Jalisco Nueva Generación tiene presencia en al menos 21 de los 32 estados de México y, según la DEA, sus redes se extienden a casi todo el territorio de Estados Unidos. Además, opera en varios continentes, lo que convierte la muerte de su líder en un hecho con posibles repercusiones dentro y fuera del país.
“El Mencho controlaba todo. Era como un dictador de un país”, explicó el exagente de la DEA Mike Vigil a la agencia AP. La incógnita que surge ahora es si la organización logrará mantenerse cohesionada o si se fragmentará ante la ausencia de un sucesor claro.
Ante esta pregunta aparecen los antecedentes. Durante el debilitamiento del Cártel de Sinaloa, tras las detenciones vinculadas al entorno del “Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada”, había favorecido al crecimiento del CJNG. Sin embargo, especialistas advierten que este puede ser un punto de inflexión. El exagente de la DEA Vigil sostiene que México y Estados Unidos deberían ir a fondo con un “asalto frontal, pero eficaz, basado en inteligencia”. En diálogo con AP, el analista David Saucedo alerta sobre un escenario más inquietante para desarticular la estructura, que incluye la posibilidad de una escalada hacia el narcoterrorismo, con ataques indiscriminados contra autoridades o civiles, evocando a episodios de violencia extrema como los que vivió Colombia en la década de 1990.
El panorama no es alentador en un año mundialista. De cara a 2026, el Cártel Jalisco Nueva Generación no es el único actor a considerar. Aunque debilitado, el Cártel de Sinaloa continúa operativo y atraviesa disputas internas entre facciones. A eso se suman el Cártel del Noreste en la franja fronteriza y células del Cártel del Golfo, que mantienen presencia en distintas regiones del país, configurando un mapa criminal fragmentado y activo en la antesala del Mundial 2026.
La fragmentación del mapa criminal mexicano implica que cualquier evento de escala global, como un Mundial, se convierta en un escenario sensible donde múltiples estructuras pueden buscar visibilidad, expansión o ajuste de cuentas.
Mientras el fútbol promete unión, fiesta y proyección global, la violencia narco vuelve a poner bajo la lupa su capacidad de garantizar seguridad en uno de los eventos más importantes del planeta. El verdadero partido para México está fuera de la cancha.













