Ucrania recuperó aproximadamente 201 kilómetros cuadrados de territorio ocupado por Rusia entre el 11 y el 15 de febrero, mientras Zelenski afirma que no se retirarán del Donbas pese a la presión de Putin. El dato surge de un análisis de la agencia AFP basado en información del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), y constituye el avance más rápido de Kiev en más de dos años y medio de guerra, acercandose al total de territorio que Moscú había conseguido conquistar durante todo diciembre de 2025.

En este sentido, el principal progreso se registró a unos 80 kilómetros al este de Zaporizhia, aunque también hubo recuperaciones en sectores de Kharkiv, Kostiantynivka, Pokrovsk y Novopavlivka. Analistas militares sostienen que los contraataques ucranianos habrían aprovechado un factor tecnológico clave: el bloqueo del acceso ruso a terminales satelitales Starlink, lo que habría afectado las comunicaciones y la capacidad de mando y control de las unidades desplegadas. Ucrania, junto con SpaceX y grupos de inteligencia abierta, identificó miles de terminales utilizadas por fuerzas rusas y procedió a su neutralización.
La guerra tecnológica se volvió central en el conflicto. Rusia había comenzado a emplear comunicaciones satelitales en drones Shahed para mejorar la precisión de los ataques y evadir la guerra electrónica ucraniana. Tras la verificación de terminales introducida a comienzos de febrero, blogueros militares rusos reportaron interrupciones generalizadas en sus sistemas de coordinación en el frente, lo que habría abierto ventanas operacionales para los contraataques de Kiev.
Ucrania endurece su postura negociadora frente a Estados Unidos y Rusia
En paralelo a la evolución militar, el presidente Volodímir Zelenski endureció su posición negociadora. En una entrevista con la agencia japonesa Kyodo News afirmó: “No podemos retirarnos de nuestro territorio. Es nuestra verdadera línea de defensa”. Moscú exige el control completo del Donbás como condición central para un acuerdo, pero Kiev considera que una retirada implicaría comprometer su seguridad estratégica y la legitimidad interna del gobierno.

Las declaraciones se producen mientras continúan conversaciones entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Ginebra. Según el jefe de la delegación rusa, Vladímir Medinski, las negociaciones fueron “difíciles pero serias”. Zelenski, por su parte, señaló avances en aspectos militares, incluida la supervisión del alto el fuego con participación estadounidense.
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