- El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) detectó el 19 de febrero el vuelo de aviones militares de Rusia operando dentro Alaska.
- Estados Unidos respondió con un despliegue de F-16, F-35, un E-3 AWACS y aviones cisterna KC-135 para interceptar, identificar y escoltar a las aeronaves hasta su salida del área.
- Aunque no hubo violación del espacio aéreo soberano, el episodio refleja la competencia militar creciente entre Washington y Moscú y la importancia estratégica del Ártico como nuevo teatro de disuasión.
El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) informó que en la noche del 19 al 20 de febrero detectó y rastreó varias aeronaves militares de Rusia operando en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de Alaska. En respuesta, Fuerzas de Estados Unidos desplegaron aviones de combate para interceptar y escoltar a las aeronaves hasta que abandonaron el área.

Según el comunicado oficial emitido desde la Base de la Fuerza Espacial Peterson, las aeronaves rusas estaban compuestas por dos bombarderos estratégicos Tupolev Tu-95, dos cazas Sukhoi Su-35 y un avión de alerta temprana Beriev A-50. NORAD desplegó dos F-16 Fighting Falcon, dos F-35 Lightning II, un Boeing E-3 Sentry y cuatro Boeing KC-135 Stratotanker para interceptar, identificar positivamente y monitorear el movimiento de los aparatos rusos.
El comando binacional precisó que los aviones rusos no ingresaron al espacio aéreo soberano de Estados Unidos ni de Canadá, y calificó la actividad como “rutinaria”, subrayando que no fue considerada una amenaza directa. Las incursiones en la ADIZ —un perímetro de identificación temprana que se extiende más allá del espacio aéreo territorial— son relativamente frecuentes y forman parte de las operaciones de patrullaje estratégico de largo alcance que Moscú mantiene desde la Guerra Fría.
La maniobra se produce en un momento de tensión entre Estados Unidos y Rusa
En este sentido, el incidente se produce en un contexto de tensiones sostenidas entre Rusia y Estados Unidos, particularmente tras la invasión rusa de Ucrania y el creciente interés estratégico por el Ártico. La región se convirtió en un eje de competencia geopolítica debido a sus rutas marítimas emergentes y recursos energéticos.

Es por ello que, especialistas consideran que los vuelos de bombarderos estratégicos —como el Tu-95, capaz de portar misiles de crucero de largo alcance— cumplen una función más simbólica que apunta a una demostración de presencia y capacidad, mientras que la respuesta de NORAD reafirma la doctrina de vigilancia y disuasión permanente en el flanco norte del continente.
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