El líder norcoreano Kim Jong-un encabezó en Pyongyang la presentación pública de un sistema de lanzamiento múltiple de cohetes de 600 milímetros con capacidad de portar una ojiva nuclear táctica. La ceremonia, realizada frente a la Casa de la Cultura 25 de Abril, incluyó la conducción personal de uno de los lanzadores móviles por parte del mandatario, quien calificó el armamento como “una de los más poderosos del mundo”.

Concretamente, las imágenes difundidas mostraron 50 transportadores en formación, cada uno equipado con cinco tubos de lanzamiento montados sobre plataformas de cuatro ejes. Según la información oficial, estos sistemas pueden cubrir la totalidad del territorio de Corea del Sur e incorporan mejoras en guiado, incluyendo inteligencia artificial aplicada a la orientación de proyectiles. Kim afirmó que el nuevo sistema “cambió por completo el papel y el concepto de la artillería en la guerra moderna”.
De esta manera, las demostraciones se producen en visperas del Noveno Congreso del Partido de los Trabajadores, en donde el régimen suele exhibir los avances militares para reforzar su narrativa de autosuficiencia estratégica, y de este modo, cumplir con una doble función: consolidar legitimidad interna y proyectar capacidad disuasoria frente a adversarios externos.
El contexto internacional añade una dimensión adicional. Pyongyang profundizó su cooperación con Moscú desde el inicio de la guerra en Ucrania, y gobiernos occidentales junto con Corea del Sur sostienen que el país asiático envió municiones, misiles y tropas en apoyo a Rusia, y, en consecuencia, esa relación podría traducirse en transferencia de experiencia operativa o conocimientos técnicos aplicables al desarrollo de armamento.
En sintesís, la exhibición refuerza la combinación de capacidades nucleares y convencionales que caracteriza al arsenal norcoreano. El país dispone de misiles balísticos de distinto alcance y, según estimaciones internacionales, de alrededor de 50 ojivas nucleares, además de miles de piezas de artillería convencional capaces de amenazar el área metropolitana de Seúl. En un escenario de tensiones persistentes con Corea del Sur —respaldada por tropas estadounidenses— la demostración subraya la continuidad del programa armamentístico como eje central de la estrategia del régimen.












