Las tensiones nucleares entre Estados Unidos y Rusia siguen en ascenso, aunque no específicamente por la expiración del tratado de control de armas New START: altos funcionarios del Kremlin están cuestionando la viabilidad de las propuestas estadounidenses para construir una central nuclear en Armenia, un país que se considera parte de la esfera de influencia rusa. Esta semana, durante su visita por Armenia, el vicepresidente estadounidense JD Vance firmó un acuerdo que podría allanar el camino para la construcción de la planta y abrir lo que él mismo denominó como “un nuevo capítulo en la creciente colaboración entre Armenia y Estados Unidos”.

El acercamiento de Washington a Armenia se da en un momento en el que, pese a promover las esferas de influencia, e incluso mejorar sus vínculos con Rusia, la adminsitración Trump también pretende afianzar el poderío norteamericano a nivel global.
Críticas desde Rusia
Pero Sergei Shoigu, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, dijo que el plan estadounidense planteaba preocupaciones de seguridad: “Armenia, como sabemos, es una región sísmicamente activa”.
“Si la construcción de pequeños reactores utilizando tecnología estadounidense en Armenia entra en la fase práctica, nosotros, como todos los demás estados de la región y el propio pueblo de Armenia, nos veremos obligados a considerar estos nuevos riesgos de seguridad nuclear”, agregó.
Además, se encargó de recordar que la tecnología soviética había permitido que la central nuclear existente en Armenia resistiera un devastador terremoto en 1988.
La selección de una propuesta estadounidense supondría un golpe para Rusia, cuya corporación estatal Rosatom es líder en la construcción de centrales nucleares. Actualmente, cuenta con una cartera de pedidos que suma 41 unidades nucleares en 11 países.
Por ello, el viceministro de Asuntos Exteriores, Mijaíl Galuzín, declaró que Rosatom podría avanzar muy rápidamente en Armenia en términos financieros atractivos.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, dijo a los periodistas que Estados Unidos estaba ofreciendo a Armenia diseños no probados que probablemente superarían las estimaciones de coste.
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