Evaluaciones recientes de funcionarios occidentales indican que las Fuerzas Armadas de Rusia estarían enfrentando un déficit de personal en el frente de Ucrania. La información revela que durante el último mes, las bajas en combate habrían superado en aproximadamente 9.000 soldados a los nuevos reclutas incorporados, sugieriendo un posible cambio en la dinámica de la guerra, cada vez más definida por el desgaste.

De acuerdo con estos reportes, Rusia no logró avances territoriales significativos durante enero pese a un elevado costo humano. El Ministerio de Defensa ruso no publica cifras oficiales de bajas desde los primeros meses de la invasión, mientras que estimaciones citadas por medios internacionales señalan que las muertes mensuales de soldados podrían haber alcanzado los 35.000 en diciembre, aproximadamente el doble del promedio mensual estimado por la OTAN en 2025.
En este sentido, el comandante en jefe ucraniano, Oleksandr Syrskyi, afirmó que la situación en el frente de 1.200 kilómetros “sigue siendo difícil”, con ataques rusos continuos desde el Donbás oriental hasta el sur cercano al río Dniéper. Sin embargo, los avances territoriales fueron limitados, los datos de servicios de monitoreo de conflictos indican que Rusia capturó menos del 1% adicional del territorio ucraniano desde el inicio de la guerra a gran escala en 2022.
Advierten que la guerra entre Rusia y Ucrania podría cambiar a un enfoque de desgaste
Kiev intenta explotar esta tendencia mediante una estrategia explícita de desgaste. El ministro ucraniano Mykhailo Fedorov planteó elevar las pérdidas rusas hasta 50.000 mensuales hacia el verano boreal, con el objetivo de obligar al Kremlin a adoptar una movilización general. Tal decisión implicaría riesgos políticos internos para el presidente Vladimir Putin, quien desde la movilización parcial de 2022 ha evitado repetir un reclutamiento masivo tras las protestas y la salida de cientos de miles de ciudadanos rusos del país.
A pesar del incremento de bajas, el número total de efectivos rusos en el teatro de operaciones se mantuvo relativamente estable durante meses, estimado en hasta 712.000 soldados desplegados. Analistas militares interpretan esta estabilidad como evidencia de que Moscú continúa compensando pérdidas mediante contratos, incentivos económicos y reclutamiento regional, en lugar de recurrir a un llamado general obligatorio.
El uso de drones facilita la letalidad de las operaciones ucranianas

Aun así, el escenario no implica un colapso ruso inminente. Según estimaciones citadas por funcionarios occidentales, al ritmo actual Moscú podría tardar hasta dos años en controlar completamente la región de Donetsk, uno de los objetivos políticos centrales del Kremlin en eventuales negociaciones de paz. La guerra, por lo tanto, evoluciona menos hacia una victoria rápida y más hacia una competencia de resistencia entre capacidades demográficas, industriales y políticas.
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