- El Ministerio de Defensa del Reino Unido advirtió que Rusia aumenta la dependencia de combatientes extranjeros de Asia y África para sostener la guerra en Ucrania, en un contexto de altas pérdidas y brecha de reemplazos
- Moscú combina reclutamiento contractual, intermediarios y redes de migración laboral para sumar extranjeros al frente, mientras incorpora apoyo militar norcoreano y busca mantener el ritmo operativo.
- Del lado ucraniano, la Legión Internacional sigue atrayendo voluntarios, y en Argentina se multiplican los casos públicos de ciudadanos involucrados en el conflicto, con bajas confirmadas y también denuncias de captación engañosa.

Rusia está incrementando el uso de combatientes extranjeros para sostener su ofensiva en Ucrania, en un contexto de desgaste prolongado y alta rotación de personal. La advertencia fue formulada por el Ministerio de Defensa del Reino Unido, cuyo titular, John Healey, sostuvo que el Kremlin depende cada vez más de reclutas provenientes de Asia y África ante dificultades para reemplazar pérdidas con recursos propios.
Según evaluaciones citadas por medios internacionales, miles de ciudadanos de países como India, Nepal, Cuba, Nigeria o Senegal habrían sido incorporados a unidades rusas mediante contratos, intermediarios o promesas laborales. Healey señaló que muchos de estos combatientes son reclutados bajo condiciones poco transparentes y que, en algunos casos, no comprenden plenamente que serán enviados al frente ucraniano. La inteligencia británica también destacó la presencia de tropas de Corea del Norte, cuya cifra fue estimada en decenas de miles según distintas fuentes occidentales, lo que refuerza la percepción de una crisis estructural de personal en Moscú.
El trasfondo es numérico y operativo. Autoridades británicas indicaron que, en determinados períodos recientes, las bajas rusas habrían superado a los nuevos reclutas en miles de efectivos mensuales. En paralelo, el comando ucraniano busca elevar el costo humano para Rusia mediante el uso intensivo de drones y artillería de precisión. Funcionarios occidentales sostienen que en algunos sectores del frente la relación de bajas se amplió significativamente en favor de Ucrania, aunque estas cifras no pueden verificarse de manera independiente.
Reclutamiento global y participación argentina
El fenómeno no es unilateral. Del lado ucraniano, la International Legion for the Defence of Ukraine continúa recibiendo voluntarios extranjeros desde 2022. Aunque el flujo es menor al de los primeros meses de la invasión a gran escala, el componente latinoamericano se consolidó como uno de los más visibles en unidades internacionales, junto a europeos y estadounidenses.
En ese marco, Escenario Mundial pudo confirmar durante su cobertura en territorio ucraniano la presencia de ciudadanos argentinos integrando unidades vinculadas a la Legión Internacional, principalmente en roles de infantería y apoyo táctico en sectores del este del país. Fuentes consultadas en el terreno indicaron que el componente argentino, si bien reducido en términos absolutos, no es simbólico y se encuentra desplegado en áreas de combate activo.

En los últimos meses, medios argentinos reportaron la muerte de ciudadanos nacionales en combate, incluyendo tres casos en la región de Sumy en un episodio atribuido a ataques con drones y minas. Estos antecedentes reflejan que la participación implica exposición directa en zonas de alta intensidad operativa.
Al mismo tiempo, también se registraron casos de argentinos vinculados al reclutamiento ruso. El caso de Gianni Dante Bettiga, difundido por la prensa nacional, expuso cómo un ciudadano argentino habría firmado en Rusia un contrato laboral en idioma ruso bajo promesas administrativas y terminó incorporado a unidades militares. Este patrón coincide con denuncias internacionales sobre redes de captación que operan mediante intermediarios y que desdibujan la línea entre contrato civil y enrolamiento armado.
El uso creciente de combatientes extranjeros por parte de Rusia y la continuidad del voluntariado internacional en Ucrania revelan una dimensión transnacional del conflicto que excede a las partes directamente involucradas. Para Moscú, el reclutamiento externo funciona como amortiguador de pérdidas en un frente que exige rotación constante. Para Kiev, la Legión Internacional refuerza capacidades específicas y proyecta un mensaje político de apoyo global.
Para países como Argentina, el fenómeno plantea interrogantes consulares, jurídicos y de seguridad. La movilización de ciudadanos hacia un conflicto de alta intensidad introduce riesgos individuales y desafíos diplomáticos, especialmente cuando intervienen contratos poco claros o mecanismos de captación opacos. Con la guerra entrando en su tercer año de enfrentamiento a gran escala, la dimensión extranjera del combate parece lejos de reducirse, y su evolución podría incidir tanto en la dinámica del frente como en las agendas internas de los Estados de origen.
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