- La FAA ordenó suspender todos los vuelos en el Aeropuerto Internacional de El Paso bajo una restricción temporal de seguridad clasificada como espacio aéreo de defensa nacional.
- La medida, sin explicación pública detallada, sorprendió a autoridades locales y operadores, generando preocupación por su impacto institucional y económico.
- El cierre —que no afecta el espacio aéreo mexicano— refleja la sensibilidad estratégica de la zona fronteriza y sus implicancias en seguridad y gestión del tránsito aéreo.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ordenó la suspensión de todos los vuelos hacia y desde el Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, por “razones especiales de seguridad”, según un aviso oficial emitido mediante NOTAM (Aviso a los Aviadores). La medida detuvo operaciones comerciales, de carga y de aviación general, clasificando el espacio aéreo como zona de defensa nacional e impidiendo cualquier actividad aeronáutica en el área afectada.

Efectivamente la medida entró en vigor a las 6:30 a.m. UTC y permanece activa hasta el 21 de febrero en el mismo horario. El aviso establece que “ningún piloto puede operar una aeronave” dentro del espacio aéreo delimitado y advierte que, si una aeronave representa una amenaza inminente, podría emplearse fuerza letal, además de interceptaciones y detenciones por parte de autoridades de seguridad. La FAA indicó que no podía proporcionar detalles adicionales más allá de lo comunicado oficialmente.
En este sentido. la administración a cargo del aeropuerto confirmó la paralización de vuelos en un aviso público y pidió a los pasajeros consultar con sus aerolíneas para obtener información actualizada. Según datos operativos, un vuelo de American Airlines procedente de Chicago fue el último en aterrizar antes del cierre del espacio aéreo, mientras que otro avión privado debió ser desviado a Las Cruces, Nuevo México. La medida no afecta al espacio aéreo de Ciudad Juárez ni de México, pese a la proximidad geográfica.
Consecuentemente, la decisión desató críticas políticas locales. La representante Veronica Escobar la calificó de “sin precedentes” y señaló que no hubo aviso previo a autoridades locales ni a operadores aeroportuarios. El concejal Chris Canales expresó preocupaciones similares, afirmando que “la falta de explicación está claramente alimentando el miedo y la especulación”, y estimó que un cierre prolongado podría provocar pérdidas económicas significativas para la ciudad.
De esta manera, el episodio pone en relieve la sensibilidad estratégica del transporte aéreo en una ciudad fronteriza clave y evidencia tensiones institucionales en torno a la comunicación de medidas federales de seguridad. La suspensión total de operaciones en un aeropuerto que movilizó millones de pasajeros en 2025 ilustra la magnitud del impacto político y económico potencial de decisiones de seguridad adoptadas en contextos no explicitados públicamente.












