El Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur informó que ha discutido con China la reanudación de los ejercicios conjuntos de búsqueda y rescate marítimo, que llevan suspendidos unos 15 años. Las conversaciones de política a nivel operativo entre funcionarios de los ministerios de defensa de ambos países tuvieron lugar la semana pasada. Pero, más allá de noticia en sí, la situación deja en evidencia como la agresiva política exterior de Donald Trump está provocando que, poco a poco, los países occidentales se acerquen a Pekín.

¿Un reinicio de los vínculos?
Pekín y Seúl iniciaron ejercicios humanitarios conjuntos en el Mar Amarillo (Mar Occidental para Corea) en 2005. Luego, los ejercicios se repitieron en 2007 y 2008 antes de que la serie fuera reducida.
Específicamente, los ejercicios llegaron a su fin tras un ejercicio reforzado entre EE.UU. y Corea del Sur y el despliegue de un sistema de Defensa de Área Terminal de Alta Altitud, o THAAD, en la península coreana.
“Los ejercicios tenían como objetivo promover la cooperación marítima humanitaria, mejorar la seguridad y ampliar los intercambios militares destinados a fortalecer las relaciones”, según el informe del ministerio.
Según el comunicado, las últimas conversaciones estuvieron lideradas por Lee Kwang-suk, director general de la Oficina de Política Internacional del Ministerio de Defensa de Corea del Sur, y su par chino, Guo Hongtao.
En este sentido, Lee instó a China a desempeñar un papel constructivo en el mantenimiento de la paz y la estabilidad en la península. Además, expuso las preocupaciones de Corea del Sur sobre la actividad militar china en la Zona de Identificación de Defensa Aérea de Corea.

¿Corea se aleja de Estados Unidos?
La reunión representa las primeras conversaciones presenciales a nivel de defensa entre China y Corea desde 2022. En ese momento, la administración de Joe Biden mantenía una política de extrema presión contra Pekín. Además, reforzaba continuamente sus vínculos con sus aliados.
Sin embargo, desde que regresó a la Casa Blanca, Trump se muestra mucho más duro con sus aliados. Además, se acerca constantemente a Pekín. Por ejemplo, a fines de enero dijo que subiría los aranceles sobre los productos procedentes de Corea del Sur al 25% desde el 15% porque Seúl no cumplió con el acuerdo comercial pactado.
Por ello, el reinicio de las conversaciones deja en evidencia como la política confrontativa de Trump contra sus propios aliados solo está generando que los países occidentales empiecen a desconfiar de Washington y, al mismo tiempo, ver con mejores ojos a Pekín.
Tal vez te interese: Corea del Sur le pide a Xi Jinping que actúe como mediador con Corea del Norte para disuadir su programa nuclear











