Material fotografico satelital difundido por fuentes abiertas, revelaron un refuerzo de la presencia militar de Estados Unidos en la Base Aérea Muwaffaq Salti, ubicada en Azraq, en la gobernación jordana de Zarqa. Entre los equipos identificados figuran baterías de defensa antimisiles Patriot y la llegada de aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, una combinación que amplía la protección de las fuerzas desplegadas como sus capacidades operativas en un contexto de creciente tensión con Irán.

Estrategicamente hablando, la base de Jordania se convirtió en un punto clave para Washington en Medio Oriente. Los sistemas Patriot están diseñados para interceptar misiles balísticos y drones —armamento utilizado frecuentemente por milicias proiraníes en la región— mientras que el EA-18G Growler puede interferir radares y comunicaciones enemigas. Especialistas militares interpretan que el despliegue sugiere una postura preventiva y de disuasión destinada a proteger instalaciones y tropas estadounidenses ante posibles ataques indirectos.
Paralelamente, este movimiento ocurre al mismo tiempo que el desgaste en la situación interna iraní. Cientos de mensajes enviados desde el país al canal Iran International instaron al presidente estadounidense Donald Trump a no negociar con la República Islámica, al considerar que cualquier acuerdo legitimaría la represión contra los manifestantes. “Negociar con este régimen solo gana tiempo para la represión”, señalaba uno de los testimonios procedentes de Teherán.
¿Estados Unidos se prepara para una escalada militar?
En este sentido, un audio remitido al mismo medio describió la ciudad de Najafabad, en la provincia de Isfahán, como una “zona de guerra” durante recientes protestas, denunciando disparos desde posiciones de seguridad y el despliegue de armamento pesado contra civiles. Los mensajes coinciden en reclamar que la comunidad internacional no reconozca al gobierno iraní como representante del pueblo.
En este marco de los acontecimientos, analistas consideran que la acumulación militar estadounidense en la región es la mayor en años. La especialista en Oriente Medio, Elizabeth Tsurkov, del New Lines Institute, sostuvo que en círculos cercanos a Trump existe la percepción de que Irán muestra firmeza interna pero vulnerabilidad estratégica externa. En ese contexto, el refuerzo de la base en Jordania apunta a garantizar libertad operativa y capacidad de respuesta ante una eventual escalada regional, más que a anticipar una intervención directa inmediata.
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