La Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Trump deja en claro que su prioridad es que Estados Unidos vuelva a dominar el hemisferio occidental, incluso a través del uso la fuerza, tal como quedó en evidencia con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Sin embargo, aunque esto no debería representar un riesgo directo para la seguridad de China, desde Pekín no se sienten para nada cómodos con las últimas intervenciones del país norteamericano.

En enero, Trump insistió en varias oportunidades con que Estados Unidos debe poseer Groenlandia para defenderla y mantener fuera a Rusia y China: “Me llevo muy bien con el presidente Xi. Voy a ir a China en abril, pero no quiero que sean vecinos en Groenlandia. No va a pasar”.
Por su parte, el gobierno chino se defendió argumentado que no está haciendo nada malo en el Ártico. Así, aunque China no aprueba las acciones de Estados Unidos en otras partes del mundo, el accionar de Washington no parece tener mucha relación directa con Pekín.
En realidad, China insiste en que su comercio e inversión en países como Venezuela no están dirigidos a Estados Unidos, sino que incluso benefician a Washington.
¿Qué miran desde China?
Históricamente, en todas las guerras y las intervenciones militares de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, China ha considerado principalmente dos cosas a la hora de definir si eso representa o no un riesgo para su seguridad:
1 – ¿Constituye un ataque una agresión injustificada bajo la carta de la ONU?
2 – ¿Afecta directamente a la seguridad de China?
Aunque el punto número uno en general se confirma, solo una intervención militar estadounidense amenazó a China lo suficiente como para enviar tropas terrestres al combate (la guerra de Corea entre 1950 y 1953).
Pero, desde ese momento, China nunca más volvió a sentir ese temor, tal como lo demuestran su accionar ante guerras como las de Irak y Afganistán.

Sin embargo, lo que sí preocupa a Pekín son las intenciones de Washinton de impulsar la democracia liberal y los cambios de regímenes. A esto se suma que las posturas intervencionistas pueden afectar el equilibrio de poder en Asia y el papel global de China, obligándola a tomar medidas al respecto.
Así, aunque por el momento desde China están satisfechos de que Trump no se refiera mucho a la democracia o a los derechos humanos de otros países, observa con atención el accionar norteamericano.
Tal vez te interese: Contener a China en el Indo-Pacífico, el principal objetivo de EE.UU. de cara a 2030










