Después de años de tensión, este jueves Reino Unido y China celebraron un reinicio de las relaciones cuando el primer ministro Keir Starmer (primer líder británico en visitar el Gigante Asiático desde 2018) y el presidente Xi Jinping prometieron una mayor cooperación en comercio, inversión y tecnología en beneficio mutuo de ambos países. Además, en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Europa por Groenlandia, Starmer pidió una “relación más sofisticada” con China con mejor acceso al mercado, aranceles más bajos y acuerdos de inversión.

Cabe recordar que, antes del inicio del viaje de Starmer, el Reino Unido aprobó, formalmente, que China construya en Londres su embajada más grande de toda Europa.
Por su parte, Pekín aceptó 30 días de acceso sin visado para los británicos y reducir a la mitad los aranceles chinos sobre el whisky, mientras que AstraZeneca anunció una inversión de US$ 15.000 millones en China.
En total, Starmer pasó unas tres horas con Xi en una cumbre formal durante la cual ambos hablaron de comercio y seguridad, la guerra en Ucrania, entre otros temas.

Un giro hacia China
Starmer ha hecho de la mejora de las relaciones con la segunda economía más grande del mundo una prioridad. “China es un actor vital en el escenario global, y es fundamental que construyamos una relación más sofisticada donde podamos identificar oportunidades de colaboración, pero, por supuesto, también permitir un diálogo significativo sobre los temas en los que no estamos de acuerdo”, dijo Starmer a Xi al inicio de su reunión.
Por su parte, Xi afirmó que China estaba dispuesta a desarrollar una asociación a largo plazo con Gran Bretaña tras los “giros y vueltas” en la relación que no servían a los intereses de ninguno de los dos países. “Podemos entregar un resultado que resista la prueba de la historia”, dijo Xi a Starmer.
Por otro lado, el ministro de Comercio chino, Wang Wentao declaró, tras reunirse con el ministro británico de Negocios, Peter Kyle, que Pekín quería profundizar en su comercio de servicios, importar productos británicos de alta calidad y, a cambio, disfrutar de un entorno de inversión previsible en Reino Unido.
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