Un avión de reabastecimiento Airbus KC2 Voyager de la Real Fuerza Aérea Británica (RAF), matrícula ZZ333, fue seguido mediante plataformas de rastreo abierto mientras operaba desde la base Monte Agradable (Mount Pleasant), en las Islas Malvinas, realizando maniobras asociadas a vuelos británicos en la Antártida y finalizando con una escala en una base militar de la Fuerza Aérea de Chile. El movimiento refuerza la lectura sobre la proyección logística británica entre Malvinas, el sur de Chile y el eje antártico.

El dato central surge del historial de vuelo del KC2 Voyager ZZ333, identificado en Flightradar24 bajo distintos indicativos operativos durante la segunda quincena de enero. El 26 de enero de 2026, la aeronave realizó un tramo directo base Monte Agradable (MPN) – Santiago de Chile (SCL) con el indicativo RRR9000, despegando a las 12:35 y aterrizando a las 17:15, con un tiempo total de vuelo de 4 horas y 40 minutos. En Santiago, el avión fue reportado en instalaciones militares asociadas al Grupo de Aviación N°10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh).

Detalles del despliegue en la Antártida
Sin embargo, el vuelo a Chile fue precedido por una secuencia operativa más amplia. Entre el 20 y el 22 de enero, el mismo Voyager había sido detectado despegando desde la base Monte Agradable bajo indicativos como GNT01, sin destino público declarado. Esos movimientos coincidieron temporal y espacialmente con la actividad de un Airbus A400M Atlas de la RAF, matrícula ZM413, que fue seguido mientras realizaba maniobras prolongadas y esperas sobre la Península Antártica, incluyendo un sobrevuelo sobre la zona de la Base Antártica Conjunta San Martín (Argentina), muy próxima a la base británica Rothera del British Antarctic Survey (BAS).
La superposición de ambas trazas permite una lectura operativa consistente. El KC2 Voyager es la principal plataforma británica de reabastecimiento en vuelo, mientras que el A400M cumple funciones de transporte táctico-estratégico. La presencia simultánea de ambas aeronaves en el entorno antártico encaja con un perfil prudente de apoyo aéreo y coordinación logística, ya sea para reabastecimiento en vuelo (REV), gestión de autonomía o resolución de restricciones meteorológicas y de tránsito en un espacio con escasas alternativas operativas.

Desde el punto de vista argentino, el elemento sensible no es solo técnico. El hecho de que aeronaves militares británicas vinculadas al dispositivo de Malvinas aparezcan operando sobre la Antártida y sobrevolando una base argentina, aunque sea en el marco de maniobras de espera, adquiere una dimensión política inevitable. Esa lectura se ve reforzada cuando el circuito se completa con una escala posterior en una base militar chilena, consolidando una red de apoyo regional que excede el archipiélago.
Un patrón logístico que conecta Malvinas, la Antártida y Chile
El episodio se inscribe en una secuencia ya registrada por Escenario Mundial. Días atrás, el A400M ZM413 había volado desde la base Monte Agradable hacia Santiago de Chile y sido observado en instalaciones de la FACh, marcando el uso de nodos sudamericanos para sostener el despliegue británico. La participación del avión de reabastecimiento Voyager amplía esa lectura: no se trata de vuelos aislados, sino de una arquitectura logística aérea que combina transporte, reabastecimiento y escalas regionales.
En la dimensión antártica, la situación agrega otra capa de sensibilidad. El Reino Unido mantiene en Rothera un hub científico-operativo clave, y la articulación entre esa base y el dispositivo militar de Malvinas, apoyada por medios aéreos de la RAF, alimenta la percepción de continuidad operativa entre ambos espacios. Para la Argentina, esa continuidad es particularmente relevante por la historia de fricciones en la región y por el modo en que la movilidad aérea funciona como señal estratégica, aun cuando la misión declarada sea logística.













