La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, sostuvo que no intervenir militarmente ante una eventual invasión de Taiwán por parte de China sería “el colapso” de su alianza con Estados Unidos. Sin embargo, a la vez relativizó sus comentarios sobre el alcance de esta operación, que limitó a rescatar ciudadanos de ambas nacionalidades en la isla, a la par que ordenó no entrar en conflicto con Pekín en otros territorios en disputa.

La dirigente del Partido Liberal Democrático calibra cuidadosamente sus palabras desde que en noviembre sostuvo ante la Dieta legislativa que una invasión de China sobre Taiwán, territorio que Pekín reclama como propio, motivaría la intervención de las Fuerzas Armadas niponas, que por la constitución pacifista del país solo pueden actuar bajo la justificación de un ataque a la propia soberanía o la de un país aliado.
Estas declaraciones motivaron una agria respuesta de China, que exhortó a sus ciudadanos a no visitar el archipiélago vecino, detuvo importaciones y congeló diplomáticamente la relación con Japón, a la par que condujo ejercicios militares cerca de sus aguas territoriales. Desde entonces, según reportes, el presidente Xi Jinping habló con Donald Trump y le pidió que interviniera en la cuestión, a lo que el republicano contestó solicitándola a Takaichi, con quien tiene buena relación, que evitara traer el tema a colación nuevamente.
La primera ministra de Japón sostiene que no intervenir en Taiwán ante una invasión de China sería el “colapso” de la relación con Estados Unidos
Sin embargo, la primera ministra se halla actualmente en campaña para las elecciones anticipadas que convocó en febrero, donde espera capitalizar la buena imagen electoral que le atribuyen los sondeos. En este contexto, fue consultada nuevamente sobre el alcance de sus declaraciones sobre una posible confrontación armada entre China y Japón.

“Quiero ser absolutamente clara que esto no se trata sobre Japón yendo a tomar acciones militares directas en caso de que China y Estados Unidos entraran en conflicto”, repuso Takaichi en un programa de televisión en vivo. “Si algo serio pasa ahí, entonces tendríamos que ir a rescatar a los ciudadanos japoneses y americanos que están en Taiwán“, ahondó, al tiempo que sostuvo que “en esa situación, tal vez haya casos donde debamos tomar acciones conjuntas”.
La primera ministra fue incluso más allá, al señalar que “si las fuerzas estadounidenses, actuando en conjunto con nosotros, recibieran un ataque y Japón no hace nada más que retirarse y correr, la alianza con Estados Unidos colapsaría”. De esta forma, pareció correr la presión por una posible acción militar en Taiwán a los compromisos preexistentes con Washington. En este sentido, Takaichi argumentó que en el caso de un conflicto militar con China, Japón “respondería estrictamente dentro de los límites de las leyes, dentro de los límites de las leyes que existen actualmente, al mismo tiempo que hacemos un juicio integral de lo que ocurre en el terreno”.

En paralelo a su cuidadosa recalibración discursiva, Takaichi tomó otra decisión destinada a apaciguar los ánimos con China: desde fines del año pasado, las autoridades japonesas solicitan a los barcos pesqueros que eviten las denominadas Islas Senkaku, llamadas Diaoyu por China. Estos islotes son administrados por Japón pero reclamados por China, y en el pasado Tokio permitió viajes que esquivaban los barcos de la Guardia Costera china para reafirmar la soberanía sobre los territorios y las aguas que lo rodean. Sin embargo, en el intento por no seguir escalando la tensión con su poderoso vecino, ahora la administración de Takaichi solicita a los pesqueros que se abstengan de atravesar estas aguas.
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