El caso de un grupo de hombres de Bangladesh que creyeron ir a Rusia por trabajo y terminaron combatiendo en el frente contra Ucrania es el último de una serie de informes que alerta sobre esta cuestionable táctica de reclutamiento llevada adelante por la administración de Vladimir Putin.
Una investigación liderada por Associated Press y respaldada por documentos, papeles de viaje, contratos, fotos y reportes corroboró la historia que contaron individuos como Maksudur Rahman, quien fue convencido por un reclutador de abandonar su país para viajar a Rusia a trabajar como conserje.

La agencia habló con tres bangladesíes, incluido Rahman, que contaron que al arribar a Moscú él y otros connacionales fueron llevados a firmar documentos en ruso, que resultaron ser contratos militares. A partir de entonces, fueron llevados a un campo del ejército para recibir entrenamiento en tácticas de combate con drones, procedimientos de evacuación médica y habilidades de combate básicas con uso de armas pesadas. Luego de protestar, señalando que ese no era el trabajo que había acordado, un comandante ruso le respondió a través de un traductor online: “Tu agente te envió acá. Te compramos”.
El grupo habló sobre sus experiencias en el frente, donde fueron coaccionados para avanzar por delante de las tropas rusas, transportar provisiones, evacuar soldados heridos y recuperar muertos. Finalmente, tras siete meses de combate, logró escapar. En Bangladesh, las familias de otros tres ciudadanos de aquel país que están desaparecidos compartieron historias similares.
Otros reportes de reclutamientos encubiertos por parte de Rusia contra Ucrania
Como contó ESCENARIO MUNDIAL, en el pasado han surgido otras historias de reclutamiento engañoso perpetrado por Rusia sobre ciudadanos del sudeste asiático. El gobierno de India, un país aliado de Moscú bajo la administración de Narendra Modi, ha solicitado a la potencia euroasiática que deje de reclutar a sus hombres al frente. “Hemos elevado el asunto con las autoridades rusas, tanto en Moscú como en Delhi, pidiendo que esta práctica se termine y nuestros ciudadanos sean liberados”.
“Estamos en contacto con las familias de los ciudadanos indios afectados. Una vez más les pedimos a los ciudadanos indios que se mantengan alejados de cualquier oferta para unirse al ejército ruso, ya que es un camino atravesado por el peligro”, concluía aquel comunicado, que dejaba entrever este mecanismo de reclutamiento con poblaciones de países donde la pobreza empuja a muchos a buscar trabajos en el exterior.
El año pasado, el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania (FIS) confirmó que Rusia está reclutando a mujeres de otros países, entre ellos Argentina, para trabajar en sus empresas de producción de drones, utilizando, en particular, las estructuras de los BRICS. “A las jóvenes de países pobres se les ofrecen altos salarios y perspectivas profesionales, pero no se les informa de que están trabajando en drones de ataque utilizados contra Ucrania”, declaró el FIS.
Según el FIS, el Ministerio de Asuntos de la Mujer ha instado a los jóvenes a “estar atentos”, y las autoridades han iniciado investigaciones sobre las actividades de empresas rusas. Los informes de inteligencia indican que Moscú está ampliando sus esfuerzos de reclutamiento en África, Asia y América Latina.

Se trata de un programa denominado “Start” que, según la inteligencia ucraniana, utiliza la zona económica especial “Alabuga” en Tartaristán como centro. Se estima que en 2024 participantes de 44 países tomaron parte de Start, entre ellos Mozambique, Colombia, Mali y Sri Lanka.
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