Un informe reveló la existencia de al menos 75 puestos de influencia de China en el Reino Unido destinados a “cultivar élites, moldear el debate y apagar el criticismo hacia Beijing”. El trabajo, que parte de la Alianza Interparlamentaria sobre China (IPAC por sus siglas en inglés), se conoce poco antes de que el primer ministro Keir Starmer realice una visita de estado a Xi Jinping, y mientras Londres sigue sacudida por el debate sobre una mega-embajada de la potencia asiática en la capital británica.

La aprobación final del proyecto, el más grande de su tipo en Europa, reavivó los debates sobre la cercanía del gobierno laborista con China. La construcción, situado en Royal Mint Court cerca de la Torre de Londres, es objeto de un prolongado debate político y diplomático que se extendió por más de siete años antes de su autorización final. La decisión final, formalizada este enero por el secretario de Estado para Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Steve Reed, da luz verde a convertir un complejo de aproximadamente 20.000 metros cuadrados en una sede única que reemplazará varias instalaciones dispersas de la embajada china en Londres. El Gobierno británico aseguró que las agencias de inteligencia, incluidas el MI5 y la Government Communications Headquarters (GCHQ), estuvieron integradas en el análisis de seguridad durante todo el proceso, y que un paquete de medidas diseñadas para mitigar los riesgos es “experto, profesional y proporcional”.
Informe revela red china de 75 puestos de influencia encubierta en Reino Unido poco antes de la visita del primer ministro a Xi Jinping
Sin embargo, desde el IPAC sostienen que los debates puertas adentro de la política británica no están exentos de influencia china, que se propagaría a través del Sistema del Frente Unido del Partido Comunista Chino, un aparato del partido único que funciona fuera de las fronteras de la potencia asiática para recabar información, influir en la agenda mediática y suprimir el disenso sobre las políticas de Pekín.

La Alianza Interparlamentaria sugiere que, en lugar de operar como una organización formal, los contactos chinos operan como redes independientes, lo que les permite una mayor capilaridad dentro de las sociedades donde trabajan. Más del 80 por ciento de los puestos de influencia señalados por el informe se refieren a “enlaces de talentos” o “adquisición de talentos”, muchos de ellos vinculados a programas con financiamiento estatal que se enfocan en científicos e investigadores con acceso a tecnologías sensibles, propiedad intelectual o expertise estratégico. En cambio, otros apuntados proveen servicios legales o aportes de tipo consulares, que los investigadores señalan podrían incluso quebrar la ley británica o las convenciones internacionales. La red abarca la capital, Londres, pero también otras ciudades como Manchester, así como universidades británicas y redes de estudiantes.
El análisis encontró que mientras que muchas de las organizaciones vinculadas al Frente Unido se presentan como organismos cultuales, profesionales o comunitarios, su efecto es crear redes de influencia capaces de moldear el debate, marginalizar las críticas y cultivar el acceso a instituciones políticas y cívicas.

El informe, que habría sido compartido con el gobierno aunque sin consecuencias prácticas, llega en las vísperas de una visita oficial del primer ministro Keir Starmer a China, la primera desde 2018. El dirigente laborista será acompañado por empresarios en su viaje a la potencia asiática, con la que busca fortalecer sus lazos comerciales mientras se debilitan los que lo unen a Estados Unidos.
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