Según diversas fuentes, en China, y por primera vez en mucho tiempo, creen que entre 2026 y 2027 habrá una ventana de oportunidad para invadir Taiwán. La proyección sería consecuencia directa de lo que en Pekín se percibe como el poco interés por parte de Donald Trump en intervenir militarmente en el Estrecho de Taiwán. Sin embargo, tanto el último informe del Departamento de Estado como las últimas medidas de Estados Unidos para reforzar la defensa de la isla y su cadena de suministro de drones no dicen lo mismo.

En su última Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU., Washington dejó en claro que prioriza el hemisferio occidental y proclama una “predisposición al no intervencionismo”. Y, si a esto le sumamos que renunció a cualquier designación de China como amenaza o desafío, sería posible creer en una desescalada.
Sin embargo, casi en simultáneo, el Plan Estratégico de los Años Fiscales 2026-2030 del Departamento de Estado deja en claro que China está en el eje central de la estrategia global de Estados Unidos hacia 2030 y que el Indo-Pacífico se consolida como el principal teatro de competencia estratégica, económica y militar entre ambos actores.
¿Desescalada? No por parte de EE.UU.
Así, aunque muchos en China creen que el momento de lograr la reunificación con Taiwán es ahora, ya que EE.UU. no estaría dispuesto a intervenir, la realidad también dice lo contrario: según al director del American Institute in Taiwan (AIT), Raymond Greene, Washington ha reafirmado su compromiso de apoyar la industria de defensa nacional de Taiwán mediante nuevas iniciativas.
En esta línea, Greene destacó la creación por parte de Northrop Grumman de un nuevo campo de pruebas de munición de calibre medio en Taiwán. También mencionó la ayuda de las empresas estadounidenses Anduril y Shield AI a asegurar las cadenas nacionales de suministro de drones del país.
Cabe recordar que, desde hace algunas semanas, Taipéi está preparando una propuesta de Presupuesto Especial de defensa de US$ 40.000 millones que incluye varios sistemas de armas fabricados en EE.UU. y esfuerzos ampliados de producción conjunta con Washington.

El campo de pruebas de Northrop Grumman
El campo ubicado en Taiwán está destinado a permitir al Ministerio de Defensa evaluar municiones según los estándares globales de la industria, apoyando programas de desarrollo autóctono mediante la transferencia de tecnología, procedimientos propietarios y formación experta, según Greene.
La zona de pruebas se basa en las iniciativas previas de Northrop para reforzar las defensas del país, incluyendo una colaboración con empresas taiwanesas para proporcionar el AN/TPS-78 Radar de Capacidades Avanzadas para vigilancia aérea de largo alcance.
Mientras tanto, Anduril obtiene componentes taiwaneses para diversificar la producción de su dron Ghost-X impulsado por inteligencia artificial, diseñado para inteligencia, vigilancia y reconocimiento en entornos disputados.
Por su parte, Shield AI se asoció con Taiwán Corporación de Desarrollo Industrial Aeroespacial para ampliar la base industrial aeroespacial local y apoyar tecnologías de defensa de próxima generación, además de invertir fuertemente en la cadena de suministro de Taipéi.
“El objetivo de todos estos esfuerzos es establecer condiciones para un diálogo libre de coacción. Estados Unidos siempre ha insistido en la resolución pacífica de las diferencias a través del Estrecho”, afirmó Greene.
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