- Corea del Sur y EE.UU. colocan la cooperación en submarinos nucleares como eje central de su alianza.
- La Estrategia de Defensa Nacional 2026 del Pentágono redefine los roles: Seúl asume mayor responsabilidad, Washington provee apoyo decisivo.
- El ministro Ahn Gyu-baek y el canciller Cho Hyun insisten en resultados tangibles y en avanzar hacia la transferencia del control operacional en tiempos de guerra (OPCON).
- Elbridge Colby, en su primer viaje internacional, elogió el aumento del gasto en defensa al 3,5% del PIB y reafirmó que Corea del Sur es un “aliado modelo”.

El tema de los submarinos de propulsión nuclear emergió como eje principal en las últimas conversaciones entre Seúl y Washington. Durante una reunión con Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Política, el canciller Cho Hyun subrayó que la adquisición de estas capacidades fortalecerá la disuasión en la península coreana y consolidará la alianza bilateral.
“La cooperación en submarinos nucleares fortalecerá las capacidades de disuasión de Corea del Sur y, a su vez, contribuirá a la alianza”, señaló Cho, quien además pidió avanzar en pasos concretos de implementación mediante consultas técnicas entre ambas partes.
Colby, en respuesta, transmitió el reconocimiento de Washington al esfuerzo surcoreano por asumir un papel más proactivo en la defensa de la península, destacando que Seúl es considerado un “aliado modelo”.

Una alianza en recalibración
Las conversaciones se producen tras la publicación de la Estrategia de Defensa Nacional 2026 del Pentágono, que redefine los roles de la alianza en la península. El documento enfatiza la defensa del territorio estadounidense y la disuasión frente a China, mientras llama a los aliados a asumir una mayor parte de las responsabilidades de defensa colectiva.
En el caso de Corea del Sur, la estrategia señala que, gracias a su alto gasto en defensa, industria militar robusta y sistema de conscripción, está en condiciones de asumir la responsabilidad primaria de disuadir a Corea del Norte, con apoyo estadounidense más limitado pero decisivo.
Analistas como Yu Ji-hoon, del Korea Institute for Defense Analyses, interpretan este cambio como una redistribución clara de roles: “La alianza se mueve hacia un modelo de defensa liderado por Corea del Sur, complementado por la disuasión extendida de EE.UU. y su respaldo nuclear”.

Reuniones de alto nivel
Colby mantuvo encuentros con el ministro de Defensa Ahn Gyu-baek, el asesor de seguridad Wi Sung-lac y otras autoridades. Ahn destacó que la Hoja Informativa Conjunta y la 57ª Reunión Consultiva de Seguridad marcaron un punto de inflexión histórico en la alianza, y pidió que 2026 sea un año de resultados tangibles en cooperación militar.
Ambos coincidieron en que la cooperación en submarinos nucleares fortalecerá el papel de liderazgo de las fuerzas armadas surcoreanas en la defensa de la península y servirá como un hito importante para elevar la alianza militar.
Ahn también enfatizó que la transferencia del control operacional en tiempos de guerra (OPCON) es esencial para consolidar una defensa liderada por Corea del Sur, instando a desarrollar una hoja de ruta que acelere el cumplimiento de las condiciones necesarias.

Colby subrayó que Corea del Sur fue su primer destino internacional desde que asumió el cargo, lo que refleja la prioridad que Washington otorga a la relación bilateral. En un foro organizado por el Sejong Institute, elogió la decisión del presidente Lee Jae Myung de elevar el gasto en defensa al 3,5% del PIB, calificándola como una respuesta “clara y sabia” al entorno de seguridad cambiante.
“El aumento del gasto y la apuesta por una defensa autosuficiente colocan la alianza en un pie sólido a largo plazo, mientras avanzamos hacia la modernización de la relación”, afirmó Colby.
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