“Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera”, dice José Hernández en el Martín Fierro. Sin embargo, parece que la mayoría de los miembros de la OTAN no han leído el famoso libro: mientras Estados Unidos y sus socios transatlánticos continúan enfrentándose por la cuestión de Groenlandia, Rusia intenta aprovechar el momento para seguir resquebrajando la histórica alianza.

Específicamente, y lejos de rebajar las tensiones respecto a la posible anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, dijo que la isla no era “una parte natural” de Dinamarca.
Lavrov, que desmintió a Trump y sus afirmaciones de que Rusia tiene intereses reales en conquistar el territorio, aseguró que “en principio, Groenlandia no es una parte natural de Dinamarca, ¿verdad?”.
“No era ni una parte natural de Noruega ni una parte natural de Dinamarca. Es una conquista colonial”, agregó, probablemente intentando impulsar a EE.UU. a tomar la isla para, de forma indirecta, acabar con la OTAN.
Lavrov: Occidente se prepara para la Tercera Guerra Mundial
Lavrov también acusó al primer ministro británico Keir Starmer y a otros líderes europeos de “prepararse activamente para la guerra” contra Rusia.

Lavrov sugirió que destacados políticos europeos, como la primera ministra estonia Kaja Kallas, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, el líder alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro holandés Mark Rutte y el líder laborista británico Keir Starmer, se están preparando abiertamente para un conflicto con Moscú.
En este sentido, afirmó que su retórica y políticas indicaban que “se están preparando seriamente para la guerra contra la Federación Rusa” y que estas intenciones no se están ocultando.
Las declaraciones de Lavrov siguen un patrón de retórica del Kremlin que, desde que invadió Ucrania allá por febrero de 2022, presenta a Occidente como hostil y empeñado en afectar la seguridad rusa.
Es por ello que el ministro ruso reiteró la justificación del Kremlin para su invasión de Ucrania, ya que la posible unión de Kiev a la OTAN era una línea roja que no estaban dispuestos a tolerar. Por ello, esta misma semana se confirmó que Moscú movilizará 400.000 nuevos soldados para intentar, finalmente, ganar la guerra.
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