- Desde que regresó al poder, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está implementando una política exterior basada en la fuerza y el poder.
- Con esta nueva estrategia, Trump aleja a Estados Unidos del orden liberal creado por el propio Washington. Pero el principal problema es que hasta sus aliados comienzan a desconfiar de él.
- Esta tensa situación ha provocado que incluso enemigos políticos acérrimos como los franceses Emmanuel Macron y Marine Le Pen terminen coincidiendo.

La nueva era de Trump
Primero los bombardeos contra Irán a mediados de 2025. Luego, la captura de Nicolás Maduro en territorio venezolano. Ahora, amenazas con anexar Groenlandia, un territorio perteneciente a Dinamarca, aliado de Estados Unidos en la OTAN. Estas tres situaciones ejemplifican, a la perfección cómo Donald Trump entiende que debe llevar a cabo su política exterior: a través del uso del poder. Sin embargo, el problema es que, con esta estrategia, el mandatario asusta a propios y ajenos.
Durante años, principalmente desde el final de la Guerra Fría, Estados Unidos intentó fomentar un orden internacional basado en el respeto por las normas internacionales. Pero los tiempos han cambiado y la era unipolar comienza a llegar a su fin. Por ello, Trump parece concluir que, a partir de ahora, la ley del más fuerte será la que regirá las relaciones internacionales.
En el escenario global, Trump está resucitando lo que gran parte de la comunidad internacional conoce como las “esferas de influencia” de las grandes potencias. (Esto último debe ser tomado con cautela, ya que, por el momento, Trump no parece dispuesto a abandonar Asia o Europa oriental).
Pero lo que sí ya está confirmado es que su objetivo es restaurar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental a través de la “Doctrina Donroe”, basada en la histórica Doctrina Monroe del siglo XIX que priorizó la supremacía estadounidense en la región.
Aunque el problema para Trump es que algunos de los aliados más firmes de Estados Unidos muestran una preocupación creciente por la caída del orden mundial basado en el libre comercio, el estado de derecho y el respeto a la integridad territorial.
Macron no se achica
Desde hace meses, Francia sufre una parálisis política sin precedentes, ya que el llamado a elecciones anticipadas que Emmanuel Macron realizó en 2024 derivó en un Parlamento significativamente fragmentado.
Sin embargo, pese a las grandes diferencias entre el propio Macron y la extrema derecha (fuerza en constante crecimiento que, desde hace años, amaga con llegar al poder), la retórica de Trump los está haciendo coincidir.

Desde que llegó al poder en 2017, Macron siempre ha insistido con la necesidad de incrementar la autonomía francesa respecto a Washington. Por ello, en el pasado ha reconocido que “para ser libre en este mundo debes ser temido, para ser temido debes ser poderoso”.
Es en este sentido que esta semana alertó que, si la soberanía de un país europeo y aliado se viera afectada, los efectos secundarios serían sin precedentes.
“Estados Unidos es una potencia consolidada que poco a poco se está alejando de algunos de sus aliados. Está liberándose de las normas internacionales que solía promover. Estamos evolucionando en un mundo de grandes potencias, donde existe una verdadera tentación de repartir el mundo”, agregó.
Pero lo sorprendente es que, pese a que Macron y la extrema derecha difieren en casi todo, ambos están más que preocupados por Trump.
Le Pen y Bardella se alejan de Trump
Tras la captura de Maduro, políticos de todo el mundo opinaron sobre el accionar de Washington, aunque uno de los comentarios más sorprendente fue el de Marine le Pen.
La líder de la extrema derecha francesa consideró que “hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada”.

“Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana. Esto sería un peligro mortal, sobre todo cuando el siglo XXI ya presencia importantes convulsiones geopolíticas que proyectan una sombra permanente de guerra y caos sobre la humanidad”, agregó.
Por su parte, Jordan Bardella, presidente del partido de oposición de extrema derecha Rassemblement Nacional de Francia, criticó la promesa del presidente estadounidense de apoderarse del territorio autónomo danés como “un desafío directo a la soberanía de un país europeo”.
También citó la captura Maduro como ejemplo de las recientes medidas belicistas estadounidenses que rechaza, advirtiendo contra “un retorno a las ambiciones imperiales” y un mundo en el que “la ley de los más fuertes prevalece sobre el respeto a las normas internacionales”.
Así, queda en evidencia que Trump, lejos de atraer a quienes piensan como él, sólo está logrando aislar cada vez más a EE.UU., un resultado peligroso teniendo en cuenta que el poderío norteamericano va claramente en retroceso.
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