Informe expone que los radares de China fueron vulnerables en la operación militar de EE.UU. en Venezuela

Ningún radar chino en Venezuela detectó a los F-22 Raptor / Créditos: Fuerza Aérea de los EE. UU.

Fuerza Aérea de los EE. UU.

Luis JAIMES / AFP

La ofensiva estadounidense Absolute Resolve, destinada a capturar a Nicolás Maduro, desplegó más de 150 aeronaves en un ataque coordinado que combinó cazas furtivos de quinta generación, aviones de cuarta generación y helicópteros de apoyo. La táctica incluyó la apertura de un corredor aéreo con los F-22 Raptor, cuya misión fue aplicar supresión de defensas y perturbación electromagnética. Esta maniobra anuló la vigilancia y el control venezolanos, evitando detecciones por los radares chinos JY-27A y JYL-1.

El mando estadounidense explicó que el corredor aéreo contó con apoyo del Mando Espacial, con capacidades orientadas a inutilizar comunicaciones y sensores adversarios. El plan incluyó apagones locales antes de la penetración de la fuerza, lo que impidió una respuesta coordinada desde tierra. La táctica combinó baja observabilidad, guerra electrónica y control del espectro radioeléctrico, permitiendo la inserción segura de helicópteros de fuerzas especiales en los objetivos estratégicos.

Aunque China ha sido un aliado de larga data de Venezuela, ha evitado confrontar con Estados Unidos / Créditos: Palacio de Miraflores

Radares chinos y sistemas rusos

El ataque reveló un doble fracaso. Los radares chinos JY-27A, adquiridos en 2025 y promocionados como capaces de rastrear aeronaves furtivas a más de 240 kilómetros, no cumplieron ese rol. Su neutralización dejó sin alerta temprana a la defensa venezolana.

Al mismo tiempo, los sistemas antiaéreos rusos —S-300VM, Buk-M2 y Pechora-2M— ya habían sido señalados por Escenario Mundial como inoperativos o desconectados de sus radares durante la misma operación. La combinación demostró la vulnerabilidad antiaérea, ya que sin detección ni coordinación, los equipos quedaron inutilizados. Analistas apuntan a la guerra electrónica estadounidense como factor clave, pero también a deficiencias estructurales en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, incapaz de integrar y mantener sistemas que en el papel figuraban entre los más sofisticados de la región.

MH-60 del 160th operando en su ambiente natural, similar a lo sucedido en Venezuela. Foto: USAF – Airman 1st Class Isabel Tanner

Fuentes militares estadounidenses sostienen que la corrupción, los problemas logísticos crónicos y el impacto de las sanciones internacionales deterioraron de forma sostenida la preparación de las defensas aéreas venezolanas. La falta de repuestos, personal técnico capacitado y mantenimiento regular redujo la operatividad real de equipos que habían sido presentados como pilares de la alianza estratégica con Rusia y China.

El resultado fue un espacio aéreo prácticamente desprotegido. Los cazas furtivos estadounidenses abrieron un corredor sobre el norte del país, apoyados por capacidades electromagnéticas del Mando Espacial, que inutilizaron comunicaciones y sensores. Apagones locales precedieron la penetración de la fuerza, impidiendo una respuesta coordinada desde tierra.

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