Mientras avanza el acuerdo comercial con Mercosur, la Unión Europea y China anunciaron este lunes adelantos en la resolución de la disputa comercial vinculada a las importaciones de vehículos eléctricos fabricados en territorio chino, un conflicto que había escalado tras la imposición de aranceles compensatorios por parte del bloque europeo en 2024.

Sustancialmente, el entendimiento se apoya en un “documento orientativo” publicado por la Comisión Europea, que establece lineamientos para que los fabricantes chinos de vehículos eléctricos presenten ofertas de precios para exportar al mercado europeo. Estas ofertas incluyen la fijación de precios mínimos de importación y otros compromisos que serán evaluados por las autoridades comunitarias.
Con este marco, la Comisión Europea indicó que los precios mínimos deberán ubicarse en un nivel “apropiado para eliminar los efectos perjudiciales de la subvención”, en referencia al apoyo estatal recibido por los fabricantes chinos. Además, el bloque tendrá en cuenta los planes de inversión de estas empresas dentro de la Unión Europea al momento de analizar cada propuesta.
Entre declaraciones cruzadas, Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea, afirmó: “El mercado europeo está abierto a vehículos eléctricos de todo el mundo, siempre que hayan llegado aquí de acuerdo con ese campo de juego nivelado”. En ese sentido, también aseguró que las ofertas de precios serán evaluadas de manera “objetiva y justa”, siguiendo el principio de no discriminación.
Desde China, la respuesta no tardó en llegar, el Ministerio de Comercio sostuvo que el avance no solo beneficia el desarrollo saludable de las relaciones económicas y comerciales entre ambas partes, sino que también contribuye a salvaguardar el orden del comercio internacional basado en reglas. En la misma línea, la Cámara de Comercio de China ante la Unión Europea calificó la iniciativa como un posible “aterrizaje suave” para una disputa que había tensado los vínculos bilaterales.
El entendimiento con la Unión Europea beneficia a China
La controversia se originó tras una investigación antisubvenciones de la Unión Europea, que concluyó que los fabricantes chinos se beneficiaban de apoyos estatales considerados injustos y potencialmente dañinos para la industria automotriz europea. Como resultado, el bloque impuso aranceles de entre el 7,8% y el 35,3% a las importaciones de vehículos eléctricos de batería fabricados en China por un período de cinco años.

Analistas afirman que los precios mínimos podrían ofrecer a las marcas chinas una mayor previsibilidad para continuar exportando a largo plazo, al tiempo que evitan aranceles más elevados. No obstante, advierten que el impacto sobre la demanda dependerá de si estos precios reducen la diferencia entre los vehículos eléctricos chinos y sus competidores europeos.
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