La llegada del buque de investigación oceanográfica Hespérides -perteneciente a la Armada de España– a Punta Arenas en el marco de la Campaña Antártica 2025-2026 del Comité Polar Español, la número 39° de este organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Hay que recordar que Madrid gestiona el funcionamiento de dos bases estivales en la Antártida, un territorio cada vez más clave en las disputas geopolíticas globales: la BAE (Base Antártica Española) Gabriel de Castilla y la BAE Juan Carlos I.

Ya el 30 de diciembre se realizó la apertura oficial de la Base Antártica Gabriel de Castilla (GdC) para la Campaña Antártica 2025/26. Este año, la campaña científica española utiliza estas instalaciones, así como el buque insignia, para desarrollar 15 proyectos aprobados por la Agencia Estatal de Investigación, 3 series históricas y distintos proyectos científicos en colaboración con otros países como Estados Unidos, China, Alemania, Portugal e Italia.
El buque de investigación oceanográfica (BIO) es el facilitador de todo este esfuerzo, y continúa ampliando sus capacidades desde que fuera botado al mar en marzo de 1990: el año pasado, completó el despliegue más extenso de su historia, zarpando en noviembre de 2024 de su base en Cartagena, Murcia, para cumplir su misión en la XXXVIII Campaña Antártica Española hasta el mes de julio de 2025.
En qué consiste la Campaña Antártica española 2025-2026
Transportados por el BIO Hespérides, el personal científico y militar de España realizará experimentos para los que las condiciones de la Antártida ofrecen condiciones únicas.
En el ámbito militar, el más saliente apunta a un proyecto de oportunidad para hacer pruebas con el sistema de posicionamiento satelital Galileo (GNSS), del Ministerio de Defensa. Se trata del Sistema de Navegación Global por Satélite desarrollado por la Unión Europea con tecnología 100% proveniente de sus fronteras, el cual ofrece un posicionamiento preciso a escala global gracias al despliegue de una avanzada infraestructura espacial monitorizada desde tierra.

España ya aporta dos de las infraestructuras clave para el funcionamiento de este sistema, cada vez más crítico mientras Europa busca salvaguardar su propia defensa en el marco de las relaciones trasatlánticas con Estados Unidos. En concreto, aloja en Torrejón de Ardoz (Madrid) el centro de servicios del GNSS, que constituye el interfaz único del programa con los usuarios de todos sus servicios -salvo por el Servicio Público Regulado-, y también el Centro de Monitoreo de Seguridad del sistema, alojado en las instalaciones del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Aeroespacial) – La Marañosa (también en Madrid), que sirve como back-up y para garantizar la seguridad de Galileo ante potenciales amenazas.
Otros proyectos científicos buscan analizar el impacto del cambio climático en un ambiente tan prístino y extremo como el de la Antártida, para luego trasladar sus conclusiones al resto del mundo. Entre ellos está el proyecto MERIDIAN, enfocado en profundizar en el estudio de la microbiota del suelo y su papel en los ecosistemas polares frente al cambio climático para así “contribuir a generar conocimiento científico que permita anticipar los impactos del calentamiento global en una de las zonas más vulnerables del planeta”, como aseguraron desde la Moncloa. En concreto, desde el gobierno español apuntaron que MERIDIAN “busca estudiar cómo las perturbaciones ambientales, como el aumento de temperatura y los cambios en la humedad del suelo, afectan a los microorganismos que habitan en estos ecosistemas extremos”.
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