El buque de asalto anfibio Tipo 075 CNS Hainan, una de las plataformas clave de China para proyectar fuerzas desde el mar hacia tierra, regresó a puerto tras participar en un ejercicio militar cerca de Taiwán. El movimiento se da en un contexto de intensificación de las maniobras chinas alrededor de la isla y de una secuencia de despliegues navales, incluyendo actividad asociada a portaaviones, que Escenario Mundial viene siguiendo en las últimas semanas.

De acuerdo con imágenes satelitales de la misión Sentinel-2 (Agencia Espacial Europea) relevadas por medios internacionales, el Hainan fue visto amarrado en una base naval en Zhanjiang, en el sur de China, tras el tramo de ejercicios que lo ubicó en el eje operativo del Estrecho y su entorno marítimo inmediato.

Crédito: @type36512,

Crédito: @type36512, observador militar chino con sede en Japón vía X.
El retorno del buque se da posterior a la participación en el ejercicio Justice Mission 2025, asociado a un esquema de presión que simula operaciones de bloqueo y acciones para condicionar el acceso a la isla. En esa dinámica, el Tipo 075 aparece como una pieza “bisagra”: no es un portaaviones, pero sí una plataforma con cubierta de vuelo tipo portaaviones (orientada a helicópteros) y capacidad de transporte anfibio para operaciones de asalto.
Según la misma reconstrucción, durante Justice Mission 2025 el Hainan fue desplegado al este de Taiwán con un rol de apoyo en escenarios que contemplan toma o control de puertos clave y una incursión de fuerzas especiales, un tipo de práctica consistente con operaciones de entrada y aseguramiento de puntos críticos en un teatro insular.
La referencia al Tipo 075 no es menor. Reuters también señaló que un reporte del Pentágono publicado “la semana pasada” evaluó que China se prepara para poder ganar un conflicto por Taiwán hacia 2027, un horizonte que aparece repetidamente en análisis occidentales sobre la modernización del EPL y su doctrina de “lucha conjunta” (mar-aire-tierra).
Del portaaviones Fujian a la flota anfibia, una misma lógica de presión
La vuelta del Hainan a su base ocurre mientras el componente naval chino sigue acumulando señales de actividad en torno al Estrecho. En diciembre, por ejemplo, el portaaviones Fujian —el más nuevo de China— realizó un tránsito por el Estrecho de Taiwán, un movimiento que Taipéi calificó como parte de una campaña de presión y que volvió a poner en primer plano la dimensión “portaaviones” del pulso regional.

Visto en conjunto, el patrón es nítido: portaaviones (proyección aérea y presencia), buques anfibios Tipo 075 (capacidad de asalto y desembarco) y ejercicios tipo bloqueo (coerción y control de accesos) se integran en una misma narrativa operativa. En términos prácticos, no se trata solo de “números” o de una foto de flota: cada rotación, tránsito y regreso a base alimenta la capacidad de China de sostener operaciones a distancia, coordinar mandos entre teatros y ensayar respuestas en un escenario donde el factor tiempo, y la reacción externa, es central.
Para Taiwán y sus socios, el punto crítico es que el bloqueo (o su simulación) funciona como un escalón intermedio: no exige la complejidad total de una invasión anfibia inmediata, pero sí permite ejercitar control marítimo-aéreo, interrupción de rutas y presión psicológica sobre la sociedad y la economía de la isla. En ese marco, la presencia de un Tipo 075 y su retorno a puerto tras un ejercicio “estilo bloqueo” agrega una capa más al seguimiento de capacidades que Escenario Mundial viene reportando entre despliegues, rotaciones y movimientos de grandes unidades navales en el Indo-Pacífico.
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