En su conferencia regular del 7 de enero de 2026, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, lanzó un mensaje contundente contra las acciones de Estados Unidos en Venezuela, subrayando que Pekín no aceptará ningún plan que implique injerencia en los asuntos internos del país sudamericano ni en sus vínculos estratégicos con China. Pekín subrayó que “Venezuela es un Estado soberano y tiene plena soberanía permanente sobre sus recursos naturales”.

Ante declaraciones del Departamento de Estado estadounidense que reivindicaban a América Latina como “nuestro hemisferio”, Mao Ning respondió que “crear una esfera de influencia o generar un enfrentamiento geopolítico no hará que un país sea más seguro, y mucho menos traerá la paz al mundo.” De acuerdo con la portavoz, la seguridad internacional debe basarse en la cooperación y no en la imposición de bloques de poder.
A su vez, calificó de “violación flagrante del derecho internacional” el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en el marco de operaciones militares atribuidas a Washington. Mao Ning denunció que el uso del supuesto “Cartel de los Soles” como pretexto carece de fundamento, recordando que documentos del propio Departamento de Justicia estadounidense descartan su existencia.

China también rechazó los intentos de Washington de obligar a Venezuela a romper lazos económicos con Pekín, Moscú, Teherán y La Habana, y de monopolizar la explotación petrolera. “Venezuela es un Estado soberano y tiene plena soberanía permanente sobre sus recursos naturales”, afirmó Mao Ning, calificando la presión estadounidense como “bullying” que vulnera los derechos del pueblo venezolano. Asimismo, condenó la decisión de la administración Trump de apropiarse de 50 millones de barriles de crudo sancionado para venderlos en nombre de Caracas, medida que afecta directamente a los intereses energéticos chinos.
La portavoz advirtió que las sanciones y acciones militares de EE.UU. contra la industria petrolera venezolana “han golpeado severamente el orden económico y social del país y amenazan la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales”. Subrayó que la cooperación energética entre China y Venezuela se desarrolla bajo el amparo del derecho internacional y debe ser respetada.
El mismo día de la conferencia, la ofensiva estadounidense se amplió con la captura de un buque petrolero con bandera rusa vinculado a Venezuela. Según se ha informado, el Marinera, vacío en el momento de la operación, fue interceptado en el Atlántico por la Guardia Costera y fuerzas especiales estadounidenses. El buque había rechazado ser abordado el mes pasado y había cambiado su registro a Rusia.
El gobierno de Donald Trump anunció un acuerdo para comercializar crudo venezolano bajo supervisión estadounidense, lo que provocó un descenso inmediato en los precios internacionales del petróleo. El pacto, que busca marginar a China y otros socios de Caracas, ha generado fuerte malestar en Pekín, que considera que se trata de una maniobra unilateral que vulnera el derecho internacional y afecta directamente sus inversiones en exploración y refinación en Venezuela.
Finalmente, Mao Ning reafirmó que China continuará fortaleciendo sus lazos con los países de América Latina y el Caribe, apoyando sus caminos de desarrollo propios y rechazando la política de poder. “No importa cómo evolucione la situación, seguiremos siendo amigos y socios de los países de la región”, aseguró, dejando claro que Pekín no limitará su respaldo a declaraciones diplomáticas, sino que buscará ampliar la cooperación económica y estratégica.
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