Mientras las negociaciones diplomáticas entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos permanecen estancadas, el frente militar se intensifica y se convierte en el verdadero escenario de definición del conflicto. Las Fuerzas Armadas de Ucrania consolidan avances en Kupyansk y alrededores, al tiempo que extienden sus operaciones de largo alcance contra objetivos estratégicos en territorio ruso, infligiendo nuevos golpes sensibles a la infraestructura militar y energética del Kremlin. En paralelo, la planta nuclear de Zaporiyia y la reciente reunión entre Donald Trump y Volodímir Zelenski se han convertido en puntos clave de la agenda diplomática, aunque sin resultados concretos.

En Kupyansk, tropas ucranianas de infantería, comandos, guardia nacional y equipos de reconocimiento han tomado distritos urbanos y un puente clave al este de la ciudad, contradiciendo la narrativa rusa que proclamaba un control absoluto semanas atrás. La captura de Petropavlivka y Kucherivka otorga a Kiev un punto de apoyo operacional de gran valor en la ribera izquierda del río Oskil, mientras el uso intensivo de drones de ataque ha aislado a las unidades rusas en el centro de la ciudad, provocando bajas y escasez de suministros.
En paralelo, la defensa ucraniana lanzó el 6 de enero una serie de ataques de precisión contra infraestructura crítica rusa. El depósito de petróleo Gercon Plus en la región de Lipetsk fue alcanzado por drones de largo alcance, mientras puestos de mando de UAV en Pokrovsk, Valetovka y Grayvoron fueron neutralizados. También se registró el impacto sobre un radar 9S32 del sistema S-300V en Novoyanisoli, en territorio ocupado de Donetsk, y sobre una concentración de tropas rusas en Staroselye, región de Belgorod. El Estado Mayor ucraniano confirmó que todos los objetivos fueron alcanzados y que en algunos casos se registraron incendios, aunque la magnitud de los daños aún está en proceso de verificación.
La planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, se ha convertido en un eje crítico de las conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Para Ucrania, recuperar el control pleno es esencial para garantizar seguridad energética y soberanía; para Rusia, mantener presencia allí es un instrumento de presión política y militar; y para Estados Unidos, evitar un incidente nuclear es prioridad global. La seguridad energética y el riesgo de catástrofe nuclear se entrelazan con la dinámica militar y diplomática del conflicto, convirtiendo a Zaporiyia en una carta de negociación de alcance internacional.
En este contexto, la reunión entre Donald Trump y Volodímir Zelenski celebrada el 29 de diciembre de 2025 fue presentada como una oportunidad para acercar posiciones entre Ucrania y Rusia, con Estados Unidos como mediador clave. Sin embargo, no se alcanzó un acuerdo definitivo, aunque se discutieron puntos sensibles como la seguridad de Zaporiyia y la necesidad de establecer corredores humanitarios.
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