El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, se burló públicamente de los sistemas de defensa aérea rusos desplegados en Venezuela tras la operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro. Las declaraciones se produjeron durante la gira denominada Arsenal de la Libertad, donde el funcionario destacó el fracaso de los sistemas antimisiles de fabricación rusa para impedir la incursión de fuerzas estadounidenses en Caracas.

Según Hegseth, varios soldados estadounidenses lograron ingresar al centro de la capital venezolana sin encontrar resistencia efectiva, pese a la presencia de defensas aéreas rusas en servicio. “Hace tres noches, en el centro de Caracas, casi 200 de nuestros mejores estadounidenses entraron al centro de la ciudad. Parece que esos mismos sistemas de defensa aérea rusos no funcionaron muy bien, ¿verdad?”, afirmó el jefe del Pentágono.
La operación, realizada el pasado sábado 3 de enero, permitió la detención de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, ambos acusados de narcoterrorismo por la justicia estadounidense. De acuerdo con las autoridades de Washington, la intervención se llevó a cabo sin bajas estadounidenses, un dato que fue subrayado por Hegseth como evidencia de la ineficacia del sistema defensivo venezolano.
Ese mismo día comenzaron a circular imágenes de una unidad de lanzamiento destruida del sistema de misiles tierra-aire Buk-M2E de fabricación rusa, que protegía la base aérea de La Carlota, en Caracas. Posteriormente, también se informó la destrucción de un puesto de mando móvil asociado al mismo sistema. Venezuela contaba al menos con dos divisiones operativas de estos complejos antiaéreos, desplegados originalmente como respuesta a vuelos de demostración de bombarderos estadounidenses frente a sus costas.
El operación de Estados Unidos expuso las limitaciones de los sistemas militares chinos
En este sentido, la arquitectura defensiva venezolana combinaba sistemas rusos, como los Buk-M2 y S-300V, con una red de radares de origen chino suministrados por la China Electronics Technology Group. Entre ellos se encontraban los radares JYL-1 y JY-27, que fueron inutilizados en la fase inicial de la operación mediante interferencia electrónica intensiva, sumada a cortes masivos de energía eléctrica que afectaron las capacidades de comando y control.

La neutralización de estos sensores dejó sin alerta temprana al sistema de defensa aérea integrado, impidiendo una respuesta coordinada. Esto permitió a las fuerzas estadounidenses obtener superioridad aérea en cuestión de minutos y desplegar medios aeromóviles como helicópteros MH-60M Black Hawk, MH-47G Chinook y convertiplanos MV-22 Osprey, apoyados por unidades de operaciones especiales como el 160th Special Operations Aviation Regiment y el 1st SFOD-D.
Venezuela sufrió importantes pérdidas de equipamiento militar ruso y chino
Dichos ataques también provocaron pérdidas materiales significativas para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, incluyendo al menos dos sistemas Buk-M2E, un radar 9S510E y vehículos blindados de origen chino CS/VP-4 “Lynx”, además de camiones logísticos Beifang-Benz. No obstante, algunos sistemas estratégicos permanecieron operativos, como los lanzadores S-300V y los cazas Su-30 y F-16, que realizaron vuelos posteriores a la operación.

Desde el punto de vista militar, el resultado expuso no solo la vulnerabilidad de sistemas específicos, sino las limitaciones estructurales de un esquema de defensa aérea incapaz de operar bajo interferencia intensa y ataques multidominio.
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