La Real Armada Británica va a desplegar Royal Marines en el Ártico como parte de un acuerdo de cooperación firmado con Noruega para fortalecer el flanco norte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). La cooperación entre ambos estados extiende la presencia británica en la zona, que previamente estaba confinada al invierno en uno de los climas más desafiantes del mundo donde Rusia busca crecer geopolíticamente.

La permanencia extendida de los comandos británicos, liderados por los Royal Marines, es consecuencia de los denominados acuerdos de Lunna, firmados en 2023 con el fin explícito de contrarrestar la amenaza de Rusia en la región. Debido a que parte del foco de los aliados occidentales está en proteger los cables submarinos que conectan internet en Reino Unido, los acuerdos también prevén inversión en armamento y sistemas de guerra submarinos, así como vehículos autónomos capaces de patrullar las profundidades árticas y una flota intercambiable de fragatas Tipo 26 anti-submarinos.
Los Royal Marines del Reino Unido desembarcan en Noruega para contrarrestar a Rusia
Las fuerzas comando de Reino Unido estarán establecidas en la base Camp Viking -localizada en el pueblo de Øverbygd, cercanos a la ciudad de Tromsø-, que fue creada en 2023. Este año, se espera el regreso de 1.500 Royal Marines a este sitio, junto con vehículos todoterreno y helicópteros de la Commando Helicopter Force.
Según aseguraron desde la Real Armada Británica, “esto coloca a los Royal Marines en una posición importante como los expertos de Reino Unido en combate en climas fríos y montaña que van a continuar las operaciones británicas en la región, habiendo fortalecido sus habilidades por más de cincuenta años”. Hay que recordar que el primer despliegue de comandos en esta zona, una de las más desafiantes del mundo por sus bajas temperaturas, se realizó durante la Segunda Guerra Mundial en territorio controlado por el régimen nazi.

La misión de los comandos británicos desplegados en Noruega será “operar a través de la línea costera y las montañas del norte de Noruega“, así como participar de los ejercicios Cold Response, que serán los más grandes en el país durante 2026. Con este despliegue conjunto, la Real Armada Británica espera “demostrar la unidad de la OTAN y la habilidad de la alianza para repeler amenazas en el alto norte”.
Durante Cold Response, las fuerzas británicas van a operar con las noruegas, pero también con marinos de los Países Bajos, otra de las naciones integradas a la OTAN, “para defender regiones estratégicamente importantes a través de fiordos y montañas”.

El fortalecimiento de la cooperación británico-noruega se enmarca explícitamente en la necesidad de reforzar la postura de la OTAN en el Alto Norte frente al incremento de la actividad submarina rusa desde la península de Kola hacia el mar de Barents y el Atlántico Norte. Como informó el gobierno de Londres al momento de justificar los acuerdos de Lunna en 2023, “se realizan a partir de un incremento del 30% en la presencia de embarcaciones británicas amenazando las aguas del Reino Unido en los últimos dos años”.
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