En paralelo a los ejercicios militares que desarrolla Irán, los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) iniciaron el ejercicio conjunto de fuerzas aéreas Gulf Shield 2026 en Arabia Saudita. La operación, de gran escala, busca fortalecer la preparación de combate, mejorar la interoperabilidad regional y proyectar un mensaje de cohesión ante los desafíos de seguridad en Medio Oriente.

El Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos confirmó la participación activa de su fuerza aérea junto a Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Omán y Bahréin. La presencia de los Emiratos resulta significativa, ya que se produce a pesar de las tensiones persistentes con Riad por la escalada en el sur de Yemen, donde fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y aquellas apoyadas por Abu Dabi mantienen diferencias estratégicas.
El Consejo de Cooperación del Golfo fue creado en 1981 como respuesta a la revolución iraní de 1979 y a la guerra Irán-Irak. Desde entonces, las seis monarquías árabes del Golfo Pérsico han buscado consolidar un marco de cooperación en defensa, seguridad y economía. La organización se ha convertido en un actor clave en la estabilidad política y energética de la región, coordinando políticas comunes frente a amenazas compartidas y tensiones geopolíticas.

El ejercicio incluye una serie de simulacros y escenarios diseñados para probar la preparación y la eficacia de las respuestas a diversas amenazas, reforzando las capacidades de disuasión de la región del Golfo. El despliegue contempla cazas de última generación, aviones de transporte estratégico y sistemas de defensa aérea, en maniobras coordinadas con fuerzas terrestres y navales.
Contexto Regional
El Gulf Shield 2026 se produce tras un año marcado por incidentes que pusieron de relieve la vulnerabilidad de la región. En 2025, Qatar sufrió dos ataques: uno con misiles iraníes contra la base aérea estadounidense de Al Udeid y otro israelí contra una reunión de Hamás en Doha. Estos hechos intensificaron la percepción de riesgo y aceleraron la necesidad de una postura defensiva unificada.
En respuesta, Qatar anunció un acuerdo de defensa ampliado con Estados Unidos que incluye bases, coordinación y entrenamiento. Además, en septiembre, los ministros de defensa del Golfo se reunieron en Doha y acordaron intensificar el intercambio de inteligencia, desarrollar nuevos sistemas de alerta de misiles y realizar ejercicios conjuntos de defensa aérea.

El mes pasado, durante la 46ª Cumbre del CCG en Bahréin, los estados miembros se centraron en ultimar la creación de un escudo aéreo defensivo conjunto. El Secretario General del CCG, Jasem Albudaiwi, declaró que completar la red de defensa aérea regional es una prioridad a la luz de los ataques sin precedentes. “Lo más importante, y lo que esperamos completar, es el escudo de defensa conjunto en el que estamos trabajando con nuestros socios. Hay aspectos técnicos involucrados, pero si Dios quiere, alcanzaremos este objetivo pronto”, afirmó.
Aunque el ejercicio busca mostrar cohesión, las tensiones internas del CCG evidencian que la confianza mutua aún es frágil. La participación de Emiratos Árabes Unidos en Gulf Shield 2026, pese a sus diferencias con Arabia Saudita en Yemen, refleja tanto la necesidad de cooperación como las contradicciones estratégicas dentro del bloque. Además, la dependencia tecnológica de sistemas militares occidentales limita la autonomía estratégica del Golfo.
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